viernes, 8 de julio de 2011

El orden espiritual en la Iglesia

Otro de los problemas de la iglesia de Corinto era el uso y el abuso de los dones espirituales. Las primeras palabras del apóstol en el capítulo 12 de 1 Corintios son para advertir a los corintios que él no quería que se mantuvieran en la ignorancia con relación a estos dones del Espíritu Santo. Pero realmente no era que los de la iglesia de Corinto los ignoraran totalmente; por el contrario, no les faltaba nada ni eran deficientes "en ningún don" (1 Corintios 1:7).

En lo que sí necesitaban instrucciones era en el uso y el mejor aprovechamiento de todos los dones, ministerios operaciones espirituales que Dios les había otorgado. Tal parece que este problema no lo habían consultado en su carta mencionada en 7:1. Más bien es de suponerse que el apóstol fuera informado de tales desórdenes a través de los hermanos de la casa de Cloé, o por otros medios.

Todo pareciera indicar que la misma inmadurez y carnalidad que había provocado las contiendas y las divisiones entre ellos había afectado también su actitud hacia los dones y hacia los demás miembros del cuerpo de Cristo. Carecían del verdadero amor cristiano y menospreciaban la unidad del cuerpo de Cristo. Estaban deseosos de ejercitar los dones del Espíritu, pero no muy ansiosos de cultivar el fruto del Espíritu.

Exposición Bíblica

I - La procedencia de los dones espirituales (1 Corintios 12:4-11).

A. Un acto cooperativo de la Trinidad

En primer lugar Pablo hace ver la necesidad de examinar las palabras que da el Espíritu Santo. Lo que sí es seguro es que el Espíritu siempre honra y glorifica a Cristo Jesús como Dios y Señor y así inspira a los creyentes para que exalten el nombre de Jesús. Esto, por supuesto, es una información muy alentadora para los cristianos porque nos asegura que podemos clamar con toda libertad bajo la unción del Espíritu Santo, sabiendo que jamás surgirá una blasfemia de nuestros labios en nuestra oración.

Los corintios no siempre manifestaban esa bella armonía que debe haber siempre que se manifiestan los dones espirituales. A consecuencia de las luchas, las contiendas y divisiones que había entre ellos, los dones del Espíritu no estaban produciendo todo el beneficio que se suponía debían aportar para la edificación de la iglesia. Para que ellos pudieran notar la necesidad de la unidad y la armonía, Pablo señala primero el orden y la cooperación en la divina Trinidad de donde proceden los dones.

Pregunta: ¿Cómo cooperan el Padre, el Hijo el Espíritu Santo en la operación de los dones espirituales?

El Espíritu Santo es quien, dirige el ministerio de los dones espirituales en la iglesia local. Él los distribuye individualmente como le place (1 Corintios 12:11). Pero es la sabiduría, el poder y la autoridad de Jesús lo que el Espíritu nos trae (vea Apocalipsis 5:6). Pero es Dios el Padre la fuente original de donde provienen todos los dones, porque "toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces" (Santiago 1:17).

La Biblia utiliza tres diferentes términos para describir los dones espirituales en los versículos 4 y 5. "Hay diversidad de dones" (regalos de gracia, karismata), "de ministerios" (distintas maneras de servicio) y de "operaciones" (obras y milagros). El mismo Espíritu que ministra un don, ministra también todos los demás dones espirituales en la iglesia.

El mismo Cristo que estableció a los apóstoles ha dado también todos los demás ministerios que la iglesia necesita. El mismo Dios que obró a través de la persona de Jesucristo sigue obrando hoy a través de una diversidad de dones y ministerios y la propagación del evangelio y edificación de los creyentes.

B. Dados Según La Voluntad Del Espíritu

Algunos piensan que Dios nos da una gran reserva de su poder y dones espirituales, y luego nos deja hacer uso de todo ello a nuestra entera discreción. Pero no es así. Los dones nunca vienen a ser totalmente nuestros, sino que siguen siendo propiedad del Señor. Por eso es que la administración de estos dones en la iglesia, especialmente en los servicios de adoración en público, debe estar bajo el control del Espíritu Santo. (Hebreos 2:4.) Debemos reconocer que el Espíritu de Dios es soberano en cuanto a la administración de los dones. Además, debemos estar dispuestos a confiar en Él, seguir sus instrucciones y obedecer lo que nos dice en la Palabra de Dios.

Pregunta: ¿Cuáles son los nueve dones enumeradas en este pasaje? (versículos 8-10).

Notemos que aquí se hace énfasis en que todos provienen del Espíritu Santo; también vemos que todos son sobrenaturales. Además podemos notar existe cierta clasificación de dones. Es decir, que el Espíritu Santo da muchas manifestaciones de cada uno de estos dones para que se manifiesten de diferentes maneras. Él es Infinito y sus tratos con nosotros ocurren de manera individual; no como producción en masa, sino como individuos, como miembros del cuerpo de Cristo. Él sabe cómo satisfacer las necesidades de la iglesia, cualesquiera que sean estas.

Pregunta: ¿Cómo se relaciona con todo esto lo que leemos en Romanos 11.28, 29?

Este pasaje de Romanos se está refiriendo a que Dios aún tiene un plan para Israel. Sin embargo estas palabras pueden aplicarse también a nosotros los creyentes. Los dones y los llamamientos de Dios son dados a los que Él llama y están siempre a su disposición. Pero para poder disfrutar de los beneficios de estos debemos responder a Dios con fe y obediencia.

II. Un llamado a la madurez cristiana (1 Corintios 14:1-25).

A. Madurez en el uso de los dones

Pregunta: ¿Cuál es el problema al cual se refiere Pablo en la primera parte de 1 Corintios 14:1?

Cuando los creyentes de la iglesia de Corinto se reunían para tener sus servicios de adoración acostumbraban pasar la mayor parte del tiempo hablando en lenguas y descuidaban los demás dones. Esto es muy fácil de entender. Todos habían hablado en lenguas en el momento en que recibieron el bautismo en el Espíritu Santo. Para ellos resultaba muy fácil ejercer fe para la manifestación del don de lenguas en las reuniones de adoración. Mientras hablaban en lenguas se estaban edificando a sí mismos (versículo 4). Por eso se acostumbraron a responder con más presteza hablando en lenguas cada vez que se manifestaba en ellos la presencia del Espíritu Santo. En vista de que el Espíritu Santo respeta nuestra voluntad como personas, Él no nos obliga a ejercer ningún don en particular. De manera que si nosotros tendemos a responder solamente en lenguas, Él nos permitirá hablar siempre en lenguas.

Pregunta: ¿Por qué dice Pablo que en las reuniones públicas él prefería hablar cinco palabras con su entendimiento, que diez mil palabras en lengua desconocida?

Lo que ocurría era que los corintios asaban la mayor parte del tiempo de los cultos hablando en lenguas desconocidas, con lo cual dejaban fuera de lugar la enseñanza de la Palabra de Dios que tanto necesitaba la iglesia en general. La práctica extremada de hablar en lenguas en las reuniones hacía que muchos inconversos consideraran a los creyentes como gente fuera de juicio.

Enseñanza Práctica

Nosotros bien podemos reconocer la razón por la cual el apóstol insiste en censurar a los que se sentían inclinados a hablar en lenguas públicamente aun en el caso de no encontrarse presente ninguno que pudiera interpretarlas. Él mismo prefería hablar cinco palabras que la congregación pudiera entender antes que decir diez mil que nadie entendiera. Pero aquí puede surgir la pregunta de cómo enterarnos si en realidad hay entre los presentes algún creyente que pueda interpretar las

Ante esta interrogación podríamos responder que, siendo que casi todos los que se reúnen para celebrar un culto de adoración son los mismos miembros de la iglesia, lo más seguro es que todos sepan quién de todos los hermanos es usado por el Espíritu Santo para dar la interpretación de estos mensajes que el Señor da en lenguas extrañas. Pero en el caso en que uno se encuentre de visita en otra iglesia, lo mejor que podría hacer es depositar toda su confianza en el Espíritu Santo y esperar que Él le haga sentir si no hay allí nadie que interprete. Si ve que no hay nadie preparado para esta misión, entonces debe pedirle al Señor el don para poder interpretar él mismo lo que acaba de decir en lenguas. Sólo así se podrá edificar a toda la congregación.

Pregunta: ¿Qué don necesitaba la iglesia de Corinto con mayor urgencia?

El don de profecía los capacitaría para hablar de parte de Dios en su propio idioma para que todos los presentes en las reuniones pudieran ser edificados espiritualmente y su fe pudiera ser confirmada. La profecía es un ministerio espiritual que trae exhortación, la cual fomenta en los cristianos el crecimiento espiritual en fe y amor. La madurez en el amor hace que los cristianos se preocupen por la edificación de los demás.

Sin embargo, no hay nada malo en querer edificarse a sí mismo a través del don de lenguas (versículo 4). Todos necesitamos esta clase de edificación. Pablo no hablaba tanto en lenguas en público, sino que refería hablarlas en sus momentos de devoción personal y para su propia edificación. En este sentido él estableció con su actitud un buen ejemplo para nosotros.

B. Madurez en el entendimiento

Pablo sabía que los corintios estaban disfrutando del uso del don de lenguas en las reuniones de adoración. Pero él no quería que ellos se limitaran únicamente a la práctica de hablar en lenguas, dejando a un lado otros dones espirituales. Por esa razón él interrumpe por un instante su enseñanza para exhortarlos diciéndoles: "No seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar" (versículo 20). En cuanto a la malicia, las críticas contra los hermanos y otras actividades incorrectas, debían ser como niños, de una conciencia inocente. Pero en cuanto al entendimiento y uso de los dones ya era tiempo de que maduraran.

Pregunta: ¿En qué sentido son una señal para el incrédulo las lenguas extrañas en un servicio público?

Según el apóstol Pablo, el hablar en lenguas es una interpretación de Isaías 28:11. En ese pasaje el profeta les advertía a los rebeldes de Judá acerca de la invasión que efectuarían los asirios. La lengua asiria sonaría a los oídos de los hebreos como articulaciones sin sentido, pero serían los asirios quienes traerían sobre los judíos el juicio enviado por Dios para mostrares que estaban separados de Dios y de sus bendiciones. De la misma manera el don de lenguas puede ser una señal de castigo para los incrédulos, haciéndoles ver que están separados de Dios y que son incapaces de entender su mensaje divino. Además de eso, las lenguas son un medio para llamar la atención de la gente, como aconteció el día de Pentecostés. El hablar en lenguas demuestra que está ocurriendo algo sobrenatural.

Los creyentes, por supuesto, no necesitan esta señal para saber que Dios se manifiesta entre ellos. Si son sensibles a la voz del Espíritu Santo, sabrán que Dios se manifiesta cuando se escucha una profecía en su propio idioma. Los incrédulos, por otra parte, se burlarán si las lenguas extrañas se prolongan, tal como lo hicieron los que estaban presentes el día de Pentecostés. En cambio, si se les da un mensaje profético en su propia lengua, el Espíritu Santo utilizará este medio para traer convicción a su corazón acerca de la verdad (versículo 25). Eso mismo fue lo que aconteció en el aposento alto, cuando el apóstol Pedro, "poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló. . ." (Hechos 2:14).

III. El fortalecimiento de la iglesia (1 Corintios 14:26-33).

A. Una variedad que edifica

En el capítulo doce Pablo recalca que cada uno de los miembros es de igual importancia para el cuerpo (la iglesia). Todos los dones y ministerios son importantes, y ninguno de ellos debe ser menospreciado.

Pregunta: ¿Qué variedad se observaba durante los cultos de adoración de estos cristianos primitivos?

Los corintios debían procurar todos los dones espirituales porque cada uno de ellos significaba una contribución a la edificación del cuerpo de Cristo. Todos esos dones eran cauces por medio de los cuales se manifestaba el Espíritu de Dios. Todos los creyentes se hacían presentes no sólo para recibir, sino también para dar. Por ejemplo, el Espíritu podría usar a uno de ellos para cantar o tocar un instrumento. Otro podría ser iluminado para impartir una magnífica enseñanza. Otro pudiera servir de cauce para un mensaje revelador de Dios o una palabra de ciencia. Otros pueden ser usados para hablar en lenguas o interpretar las mismas.

Pablo no establece un orden mecánico para la manifestación de los dones. Las tres listas de dones que se hallan en el capítulo 12 no siempre siguen el mismo orden. Lo que sí espera es que haya una variedad consecutiva de adoración, enseñanza y dones espirituales en toda reunión pública.

Pregunta: ¿Qué sugerencias hay en la Biblia para acomodar esta variedad de manifestaciones?

La Palabra de Dios da instrucciones en cuanto al uso del don de lenguas en la adoración pública. En primer lugar el número de mensajes en lenguas debe ser de dos, o a lo más tres. En Corinto, esto daría lugar para que se manifestaran muchos otros dones.

En segundo lugar, sólo una persona debe halar a la vez. El amor agape del capítulo 13 incluye una actitud de cortesía y ausencia del espíritu de competencia.

En tercer lugar, era necesario dar lugar para que alguien interpretara los mensajes en lenguas. Si el Espíritu no usa a nadie para interpretar las lenguas, éstas deberán expresarse en privado para no distraer a los demás. Otra alternativa es que el mismo que habla en lenguas pida la ayuda divina para interpretarlas.

Pregunta: ¿Por qué limita la Biblia el don de profecía?

Si se daba una profecía tras otra, el efecto de estas se perdería. Por eso, después de dos o tres mensajes proféticos convenía detenerse y dejar que los demás juzgaran lo que halan oído. Esto se tenía que hacer comparando las profecías dadas con la Palabra escrita. (Hechos 17:11.) También las profecías son de edificación porque cada una contribuye a nuestro acercamiento a la voluntad de Dios.

B. Bendición para todos los creyentes

Pregunta: ¿Cómo podían participar todos?

El apóstol claramente exile que nadie monopolice el tiempo. Si uno estaba ministrando y veía que otro hermano se ponía en pie, el primero debe sentarse para dejar que el otro diera el mensaje que Dios le había revelado. De esta manera todos podrían aprender y ser edificados.

Enseñanza Práctica

El Espíritu Santo distribuye los dones como Él quiere (1 Corintios 12, 13 y 14)

Uno de los problemas de la iglesia de Corinto consistía en el uso sin control de los dones. Por ejemplo, 1 Corintios 14:28 implica que si alguien se siente impulsado a hablar en lenguas y se da cuenta de que no hay nadie presente para que las interprete, debe controlarse y guardar silencio, hablando para sí y para Dios. O si alguien recibe revelación, el que está hablando debe sentarse para dejar que el otro hable (1 Corintios 14:80). Finalmente, 1 Corintios 14:32 declara que "los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas". Esto significa que en la manifestación de los dones debe haber orden y armonía. Estas enseñanzas de Pablo difieren de lo que enseñan muchos hoy en cuanto a que uno puede usar o dejar de usar cualquier don sin pensar si edifica o no.

El amor debe ser el principio básico en el culto a fin de disfrutar de la paz de Dios en lugar de llenarse de desorden y confusión. Cada uno debe cooperar y sujetarse a los demás, sabiendo que todo lo que se haga es para la gloria de Dios.



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