jueves, 26 de mayo de 2011

Cristianos afganos temen ser deportados a su país donde podrían ser arrestados y ejecutados

En mayo del 2010, una red de televisión afgana transmitió imágenes del bautismo de musulmanes afganos convertidos al cristianismo. Ante tal evento, un miembro del Parlamento pidió al presidente Hamid Karzai, la ejecución de los apóstatas.
Hamid Karzai, en ese momento debía haber apoyado a los cristianos cediéndoles el derecho a elegir su propia religión, sin embargo el gobierno de Karzai, pidió una investigación sobre cómo las organizaciones de ayuda, estaban promoviendo el cristianismo en la región.

La investigación resultó con el arresto de un ciudadano afgano cristiano llamado Said Musa, quien fue acusado de apostasía y se le sentenció a muerte en los tribunales. Después de un esfuerzo exhaustivo de nueve meses por la comunidad internacional para comprometer al gobierno de Afganistán a que no matara a Said Musa, este fue finalmente liberado de la cárcel y en condiciones de abandonar el país.

Después de la detención de Musa, muchos cristianos huyeron de Kabul en Afganistán para sentirse seguros, algunos pasaron a la clandestinidad, aislándose en pueblos oscuros hasta que la situación se tranquilizó, mientras que otros fueron a la India o Pakistán. Entre ellos se encontraba Aman Ali, con su esposa y sus cuatro hijos, que llegaron a la India en junio de 2010.

Aman Ali, se había convertido del Islam al cristianismo desde 1999 y trabajó para una organización de ayuda extranjera en Kabul. Finalmente, la conversión de Aman, fue expuesta en público, para él y su familia ya no era seguro permanecer en Afganistán.
“En marzo del 2010, alguien había informado de mis actividades a la policía secreta de Afganistán y que estaban buscando pruebas para detenerme, pero yo fui tan cuidadoso que tuve dejar mi trabajo”, dijo Aman. Después que la televisión mostró imágenes de una ceremonia de bautismo, el gobierno afgano comenzó a detener a los creyentes de las diferentes partes de Kabul.

El presidente Karzai, ordenó al jefe de la inteligencia dar seguimiento al proceso de conversión del Islam al cristianismo. “La mayoría de los creyentes afganos estaban asustados por esta declaración y abandonaron el país”, dijo Aman.
Ratimullah, otro afgano convertido de Mazar-i-Sharif, huyó al mismo tiempo como Aman y por las mismas razones.

Al igual que Aman y Ratimullah, a ambos se les rechazó la petición de ser aceptados como refugiados en la India, junto con otras siete personas y sus familias. Los cristianos afganos están en la clandestinidad, temiendo que si son capturados por la policía india serán deportados de regreso a Afganistán.
“No puedo volver a mi país porque voy a ser detenido y ejecutado por el Gobierno afgano”, escribió Ratimullah en un recurso ante el UNHCR.
“Una muerte definitiva me espera en mi patria. No puedo vivir como un cristiano afgano. Un ciudadano afgano tiene que ser un musulmán de conversión, es ilegal no serlo y es considerado como un delito según la ley de mi país “, dijo Ratimullah.
Un líder afgano cristiano en Nueva Delhi que se conoce con el nombre de Cristo Obaid S. reiteró los temores de Ratimullah. “La oficina Alta Comisión de la Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR, por sus siglas en inglés) brutalmente cerró y rechazó algunas solicitudes de refugio para nuestra comunidad. Esto sucede después de todos nuestros esfuerzos para informar y convencer a la oficina del UNHCR, que es imposible vivir como un cristiano afgano en Afganistán, si su identidad cristiana se revela al público y a la República Islámica de Afganistán.
La apostasía es considerada como un delito, una acción ilegal y un pecado que se castiga con la muerte por la ley islámica, sharia es la base de la Constitución afgana”.



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