lunes, 11 de abril de 2011

La Ilegalidad del Legalismo

Vamos a suponer, por un momento, que usted es el diablo. Perdóneme, pero si he de enseñarle algo, va a tener que aceptar ese rol en esta dramatización escrita. Entonces usted es el diablo; y desde su decepcionante “desacuerdo” con Dios el Padre, usted se ha dedicado a hacer todo lo posible para que su Reino caiga. Cuando Jesús apareció en escena, usted sabía que si existencia estaba amenazada. Si Jesús ofreciera un sacrificio de una vez y para siempre por todos los pecados de las personas y ganara su mente y sus corazones, su derrota sería inminente.

Al final del ministerio de Jesús, parecía que usted llevaba las de ganar. El Hijo de Dios había muerto en una cruz, y parecía que el plan divino de los siglos había sido desarticulado. Pero al tercer día su plan de destrucción quedó totalmente anulado: Jesús se levantó de la tumba, venciendo a la muerte y al infierno. Para hacer peor la situación, las armas de la victoria estaban ahora en las manos de sus enemigos, las mismas personas que usted deseaba destruir. Pregunto: ¿Qué haría usted?

Aunque sabía que estaba vencido, Satanás no quiso retirarse sin dar pelea. La guerra estaba perdida, pero todavía había batallas que se podían ganar. Entonces cambió su plan de ataque: trataría de llevarse al pozo con él a la mayor cantidad posible de personas, y neutralizaría a sus enemigos, cegando al pueblo de Dios ante la derrota que él, el diablo, había sufrido. También haría cualquier cosa que pudiera para evitar que el pueblo de Dios utilizara sus armas. Muy bien: hasta el día de HOY, (Y no interesa cuál es el hoy para usted; digo: HOY), Satanás continúa haciendo todo lo que puede para dejar sin poder al cristiano.

Uno de esos factores que le otorgan alto éxito, es el que tiene que ver con la Hechicería, de la cual ya hemos hablado en otras enseñanzas, aclarando que Hechicería no es solamente lo que tiene que ver con el ocultismo sino también, y preponderantemente, se observa dentro de nuestras congregaciones bajo el barniz de la Manipulación, la Intimidación y la Dominación. Por lo tanto, en este trabajo nos queda para el examen, tres de los fundamentos más sutiles de la hechicería para este tiempo: Legalismo, culpa y condenación.

El legalismo está tan extendido entre los cristianos que pocos llegan a darse cuenta hasta qué punto lo está. Además, los resultados del legalismo, que son la culpa y la condenación, residen en un lugar muy difícil de identificar. Pero cuando el creyente es liberado de las garras del legalismo, abundan la gracia y el poder.

(Gálatas 3: 1)= ¡Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó? (La traducción correcta que figura en otras traducciones, es “¿Quién os hechizó?”) para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo ya fue presentado claramente entre vosotros como crucificado?

(2) Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

(3) ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

(4) ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? Si es que realmente fue en vano.

(5) Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Lo que hace tan increíble este pasaje es el hecho de que el apóstol Pablo está escribiendo sobre el efecto de la Hechicería en creyentes nacidos de nuevo y llenos del Espíritu, personas que habían gustado, visto y experimentado el milagroso poder de Dios. ¡Los creyentes de Galacia recibieron el don del Espíritu Santo y habían sido testigos de milagros… ¡Pero Pablo, ahora, dice que estaban Hechizados!

¿Sabía usted que una congregación puede estar integrada por personas buenas, llenas del Espíritu Santo, y aún así, ignorar el mover de Dios en medio suyo? Pueden escuchar una palabra ungida proveniente del corazón de Dios, y permanecer incapaces de responder…casi como si alguien los hubiera Hechizado. Muchas congregaciones actuales tienen una cosa en común con esa iglesia de Galacia: están fascinadas, Hechizadas.

Hechizo es el poder de desencaminar a una persona por medio de encantamientos y maleficios. La palabra griega significa literalmente “Encantar o hacer descarriar con la mirada”. El Hechizo, (La Hechicería) no permite ver lo que está a plena vista.

Los cuentos de hadas medievales están llenos de historias de pociones para el amor que pueden hacer que una hermosa princesa se enamore de un príncipe n demasiado agraciado. La perspectiva de la princesa sobre la apariencia vulgar del príncipe es oscurecida, distorsionada. En la actualidad, los periódicos y las revistas están llenos de avisos que exaltan los poderes de los afrodisíacos que hacen que dos personas se enamoren aún cuando normalmente no lo hubieran hecho. Los afrodisíacos y las pociones para el amor son simplemente medios de Hechizar a alguien: no permiten ver lo que de otra manera se distingue a simple vista. Jesús había sido crucificado delante de los mismos ojos de algunos de los Gálatas, pero ellos no podían obedecer. Ese Hechizo no les permitía ver la cruz.

Una vez más: si usted fuera Satanás, ¿Por qué querría cubrir lo sucedió en el Calvario? Porque la cruz es el lugar en que Jesús derrotó a Satanás. El único medio con que Satanás cuenta para quitarle poder a su enemiga, la iglesia, es encontrar alguna manera de ocultar u oscurecer la victoria que el creyente ya ha ganado. El creyente significa una amenaza para Satanás. Sin embargo, aquí hay un dilema: si el diablo lanzara un ataque directo sobre el creyente, sería identificado y rápidamente vencido. Pero si puede encontrar una forma de encantar al creyente con una herramienta de su propia creencia, puede tener la oportunidad de lograr el éxito. Pero para lograrlo, debe evitar que el creyente observe el poder de la cruz.

Si el poder de la cruz reside en lo que Jesús hizo por nosotros sin importar cualquier cosa que el creyente pudiera hacer para ser bueno, entonces Satanás puede ocultar la cruz agregando obras a las creencias del cristiano. La gracia obra “A todo o nada”. Dado que existe sencillamente basada en lo que no puede ser ganado, ya no es más gracia. Cuando el creyente pierde de vista la cruz, inevitablemente se vuelve a las obras de la ley. Entonces, una vez que ha sido Hechizado por la influencia del enemigo, el creyente puede volver a estar bajo la ley en dos maneras: carnalidad y legalismo.

Cuando pongo mi confianza en cualquier método o persona aparte de Dios, estoy usando la carne, la carnalidad, y eso me coloca bajo maldición. Muchos creyentes tratan de convencer con argumentos a los no creyentes para que se entreguen a Cristo. Nadie ha entrado en el reino de Dios por ser convencido con argumentos. Sólo el Espíritu de Dios puede atraer a las personas. Pero confiando en su capacidad para el debate o su carisma, algunos ministros creen que no necesitan la ayuda del Espíritu Santo.

Cuando confío en la carnalidad, ¿Qué sucede? Mi corazón se aparta del Señor, y confío en todo y en todos, excepto en Dios. Y es muy posible que mientras estoy en el templo, cantando aleluyas, levantando mis manos y alabando a Dios, hablando en lenguas...una maldición esté pesando sobre mí. ¿Cuál es el resultado de estar carnalidad? No puedo ver la cruz de Jesucristo. Pierdo de vista lo que Jesús logró en la cruz, y por eso no puedo administrar la victoria de Cristo.

El legalismo es una variedad de la carnalidad. En lugar de confiar en la carne, el legalismo confía en las reglas y las normas. El legalismo es una de las mayores piedras de tropiezo que encuentran los nuevos cristianos, y puede encontrarse en todas las congregaciones. Puede llegar a ser el problema más grande que tenemos como iglesia en el mundo occidental.

En la época de Pablo, el debate en Galacia se centraba en el tema de la circuncisión. Algunos cristianos judíos creían que los nuevos creyentes de origen gentil no sólo debían colocar su confianza en Cristo, sino también tomar el yugo de la ley judía. Cuando los hombres se entregaban a Cristo, los ministros Gálatas insistían en que también debían circuncidarse. Pablo respondió a los Gálatas recordándoles que regresar a la ley pone a la iglesia bajo una maldición de la cual ella ya ha sido redimida.

(Gálatas 3: 10)= Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

Dado que la circuncisión era parte de la ley mosaica, los creyentes Gálatas estaban volviendo a colocarse bajo maldición.

La tendencia entre los cristianos de todas las épocas ha sido combinar la gracia y las obras. La gracia y las obras se mezclan tan bien como el agua y el aceite. O vivimos por fe en la gracia de Jesucristo, o vivimos por las obras de la ley. Pablo escribe en Gálatas 3:11: Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: el justo por la fe vivirá. Es notorio, entonces, que hay dos formas en que podemos vivir: por la ley o por la fe, pero de ninguna manera podemos vivir por ambas al mismo tiempo.

Cuando el creyente vuelve a la ley, debe cumplir cada jota y cada tilde. Si los creyentes Gálatas aceptaban la circuncisión pero fallaban en algún otro punto de la ley, eran culpables de toda la ley y no mejores que un no creyente. Dado que toda persona nace con una naturaleza pecaminosa y no puede guardar perfectamente la ley, está condenada antes de empezar.

Hay sólo una manera de lograr la justicia ante Dios: la fe. Es una justicia que viene por fe.

La justicia simplemente significa que una persona ha sido ubicada en la relación correcta con Dios. Cuando una persona es hecha justa, tiene el derecho de entrar en una relación con Dios, de tener comunión con Él, de adorarlo y de pasar la eternidad con Él.

Jesús abolió la ley como medio de lograr la justicia. Pero no abolió la ley; Él la cumplió. La ley era perfecta, sin falla, y revelaba la naturaleza, el carácter y la santidad de Dios. Pero la ley ya no podía operar como medio para lograr la justicia ante Dios. Jesús mismo, en el relato que brinda Mateo en 5:17 de su evangelio, dijo: No penséis que he venido par abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Esto indica que la ley permanece para siempre, pero no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Los judaizantes venían a los judíos nacidos de nuevo; tratando de arrastrarlos nuevamente bajo las leyes del sábado: leyes sobre comidas, leyes sobre hacer o no hacer cosas, sobre vestir o no vestir determinadas ropas, (¿Le resulta conocido?) Poniéndolos bajo toda clase de reglas y normas, trayéndolos nuevamente bajo la maldición de la cual Jesús los había redimido.

Si pudiéramos ser llevados a una relación correcta con Dios por medio del cumplimiento de reglas y normas, entonces la muerte de Jesús habría sido en vano. No lo necesitaríamos.

La mayoría de las personas creen que tienen que guardar una cierta cantidad de normas para mantenerse justos delante de Dios, pero lo que nos hace justos no dependen de reglas tales como no beber alcohol o no fumar. Por favor, no me malentienda. No estoy en absoluto a favor de beber alcohol ni de fumar. Lo importante es esto: hay sólo una forma de ser hecho justo delante de Dios, y es la justicia que viene por confiar en lo que Dios ha logrado por medio de Cristo en la cruz. Beber vino con las comidas no lo hará a usted más o menos justo. Abstenerse del vino no lo hará más o menos justo. En Colosenses 2:16, Pablo dice: Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o día de reposo.

Muchas iglesias bien intencionadas imponen prácticas legalistas a sus miembros. Una denominación insiste en encontrarse para adorar solamente los sábados; otra se rehúsa a considerar que un día que no sea el domingo pueda ser apropiado para adorar. Pablo no sólo instó a los Gálatas a no dejar que nadie los juzgara por comida o bebida sino tampoco por sus días de reposo. Si alguien quiere guardar el sábado, hágalo, pero no imponga su convicción a los demás. Y mucho menos los obligue si es que tiene la jerarquía suficiente para hacerlo.

Las congregaciones que tienen las reglas más estrictas muchas veces son las que tienen mayores dificultades para tratar con los pecados que encuentran en las personas. Cuando una iglesia responde al pecado imponiendo más leyes, por temor, esa iglesia simplemente se está buscando más maldición.

Cuanto más pecado ven, más ley imponen. Cuanta más ley imponen, más reglas hay para quebrantar. Cuantas más reglas se quebrantan, más ley imponen. Se convierte en un círculo vicioso que produce una iglesia vencida, sin vida, impotente, Hechizada. La ley nunca logrará que una persona sea justa ante Dios.

¿Acaso abstenerse de comer carne los viernes puede hacer justa a una persona? ¿Puede acaso el hecho de que una mujer use su cabello en un rodete, o un vestido quince centímetros más largo, o no usar o, hacer que sea más justa ante Dios? No, en absoluto. Sólo la fe en Cristo abre las puertas a la justicia.

La mayoría de las congregaciones arrojan a un lado la ley de Moisés y la reemplazan por una nueva serie de normas. Hay una ley bautista, una ley pentecostal, una ley de las Asambleas de Dios, una ley católica, una ley luterana… sea cual sea la denominación, tendrá su propio conjunto de leyes. Una iglesia puede, incluso, ser “no denominacional”, “interdenominacional” o “transdenominacional”, y tener un conjunto de leyes tan obligatorias como las que Jesús abolió en el Calvario. ¡Una iglesia puede estar hundida en ceremonias y actividades religiosas, pero carecer totalmente de vida!

Las reglas denominacionales, las ceremonias religiosas y las actividades de la iglesia tienen un propósito en la vida de la congregación: dan forma a la vida de la iglesia, proveen una base común a partir de la cual edificar el cuerpo… pero no logran la justicia. Cuando son utilizadas como medida de justificación, han sido utilizadas para ocultar la cruz y se han convertido en un Hechizo.

El legalismo y la confianza en la carne son engañosos, porque parecen muy buenos y tienen aspecto de profunda religiosidad. Por eso tanto el legalismo como la confianza en la carne son Hechizos tan poderosos. Cada vez que trato de justificar mis acciones o creencias siguiendo las reglas, vuelvo a caer en la carne y me aparto de la justicia que he recibido por la fe.

Hay un grupo de iglesias que fue fundada por un hombre que en un momento fue un gran evangelista y tenía un gran ministerio de sanidad. Luego de que él murió, sus seguidores recogieron una enseñanza que denigraba el rol de la mujer. Aún hoy, las mujeres miembros de esa congregación, afrontan decenas de impedimentos y restricciones. Han quedado apenas cincuenta personas aferradas a sus creencias marginales de la Biblia. No tienen vida ni regeneración, parecería que nadie se salva, no hay gozo, la gente se enferma y se muere y nadie jamás ha sido sanado desde ese cambio. Sus reglas rígidas no sanan ni ayudan a nadie a tener vida abundante.

¿Qué es lo que anda mal con estas personas? No es que no amen a Dios. Ellos aman a Dios. Pero se han colocado bajo la ley. Tratan de ganar el amor de Dios por la forma en que visten, lo que no usan, como arreglan su cabello y otras reglas legalistas. Al separarse de la gracia, uno cae bajo la ley. En Romanos 6:14, Pablo dice: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Esto nos deja una tremenda conclusión: ¡Cuando caemos bajo a ley, el pecado siempre tiene dominio sobre nosotros!

Vivir bajo la opresión del legalismo sólo produce ataduras y esclavitud. Los cristianos no pueden vivir bajo las ataduras y la esclavitud durante mucho tiempo sin sufrir sus efectos adversos sobre sus vidas.

Apocalipsis 12:10 nos dice que Satanás es el acusador de los hermanos, y está buscando algún área de nuestras vidas por la cual acusarnos al entrar delante de Dios, día y noche. Cuando vivimos bajo la ley y fallamos, le damos a Satanás todas las armas que necesita para derribarnos. Las herramientas más poderosas del enemigo, por sobre todas las demás, son la culpa y la condenación.

(Apocalipsis 12: 10)= Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

La condenación es la acusación del enemigo que afirma, por ejemplo: “No sirves para nada. Nunca llegarás a conseguir nada”. La culpa es lo que sentimos si aceptamos y creemos esa afirmación: “Tienes razón, no sirvo para nada, nunca llegaré a lograr nada”. Toda voz de condenación proviene de Satanás. Y la mayoría de las veces, nos llega a través de nuestra propia congregación. ¡Hermano! ¿Qué está diciendo? Sé muy bien lo que estoy diciendo; y tengo la certeza que usted también.

La convicción es el resultado del Espíritu Santo que habla a nuestras vidas. La convicción ve lo que está mal, pero también nos dice qué hacer al respecto para que todo se arregle. La buena nueva de Jesucristo trae liberación de la condenación y la culpa, y muestra a las personas que Cristo ya ha hecho justo al creyente que está en él. A nadie se le ha asignado la tarea de poner a otra persona bajo condenación. Yo puedo hacer sentir culpable a una persona, y usted también. Es una segunda naturaleza para la mayoría de las personas. Pero cuando lo hacemos, nos convertimos en voceros del diablo.

Píenselo: el oficio de Satanás es acusar y condenar a los hermanos. Por eso, cuando comenzamos a cerrar las mandíbulas para condenar a alguien, nos hemos unido en suyo con Satanás. Acabamos de convertirnos en sus voceros o anunciantes de TV, sus embajadores personales, trayendo condenación a los que nos rodean. Y una cosa es tan segura como la muerte y los impuestos: ¡Recogeremos más condenación de la que hemos sembrado!

Satanás nos acusa delante del padre día y noche, pero la palabra de Dios, en Apocalipsis 12.11, nos dice que los justos Le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Para superar el impacto de las acusaciones de Satanás, debemos sumergirnos en la sangre de Cristo, el precioso Cordero de Dios. Debemos vencer las mentiras de Satanás por medio de la palabra de nuestro testimonio, crucificando voluntariamente nuestras vidas y deseos para resucitar a la nueva vida en Cristo y permanecer en su justicia.

En Colosenses 2: 13-16, Pablo habla de dos formas por medio de las cuales Dios proveyó para que fuéramos libres de la condenación. Primero, dijo que todos los hechos pecaminosos pasados pueden ser perdonados. ¿Por qué? Jesús ya ha pagado por ellos en la cruz. Segundo, por medio de la muerte de Jesús, Dios dio por terminada la ley de Moisés como medio de lograr la justicia ante Él. Si la ley pudiera continuar siendo utilizada como medida de justicia, cada ves que el hombre quisiera acercarse a Dios, Satanás estaría allí para acusar a la persona de algún estatuto o norma o código que ha quebrantado. Nadie pudo guardar perfectamente la ley. Esta se convirtió en una barrera, un obstáculo para que todos llegaran a Dios. Así que por medio de la muerte de Jesús, Dios clavó la ley, esa barrera, a la cruz. Ni siquiera Moisés, que dio la ley, estuvo a la altura de ella. Cuando perdió la paciencia, perdió su herencia de entrar a la Tierra Prometida.

Pablo escribe en Romanos 6:6… Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Cuando Jesús murió en la cruz, ese viejo hombre, esa vieja naturaleza carnal rebelde, fue crucificada con Cristo. Pero aunque Jesús clavó nuestra naturaleza rebelde a la cruz, su sacrificio en el calvario no servirá para nada a menos que conozcamos ese sacrificio y respondamos apropiadamente a su gracia. Un poco más adelante, en ese mismo capítulo, Pablo aconseja a los creyentes: Romanos 6:11: Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. En otras palabras, lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz es un hecho completo que está en el pasado. Pero tenemos que reconocerlo por fe para que tenga valor en nosotros.

La buena noticia para todo creyente, es esta: la ejecución de nuestro viejo hombre, nuestra naturaleza rebelde, se produjo hace dos mil años. El problema es que aún queremos ayudar a Dios haciendo algo para corregir nuestros errores. El viejo hombre sólo tiene un destino en Dios, y se llama ejecución. Lo único bueno que podemos hacer con el viejo hombre es asegurarnos de que esté muerto. No podemos reformarlo, ni hacerlo religioso, ni orar por él, ni cambiar su carácter. Lo único que se puede hacer con el viejo hombre, es matarlo. La solución que Dios nos da es la ejecución de nuestro viejo hombre. ¿No es hermoso? Dios desea que el nuevo hombre, Cristo, sea formado en nosotros.

Romanos 8:1 nos dice: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… Mientras yo viva bajo condenación, no soy una amenaza para Satanás. Por eso él quiere mantenerme allí. Las únicas personas que pueden enfrentar adecuadamente a Satanás, son las que han escapado de la condenación por medio de la cruz. Jesús murió para rescatarnos de las ataduras, pero mientras estemos bajo una condenación, de cualquier clase que sea, no podremos vivir en la libertad de Romanos 8.

Durante siglos, la iglesia ha obrado así, viviendo en la derrota del viejo hombre. Pablo dice aquí que no hay ninguna condenación para los que están (Y esta es la única condición) en Cristo Jesús. Si estamos en Cristo, nuestros pecados son cubiertos por su sangre. Si estamos fuera de Cristo, estamos viviendo bajo condenación. Hemos sido sentenciados a muerte. Somos como prisioneros, esperando que se cumpla la sentencia de muerte. Oh, sí, comemos, bebemos, miramos la televisión, vivimos nuestra vida en la tierra, pero estamos esperando la sentencia de muerte. Todo aquel que cree en Jesús está en Cristo, donde no hay ninguna condenación.

En la cruz, Jesús obtuvo una victoria total, irreversible y eterna sobre Satanás. Nada en esta era ni en ninguna era por venir puede cambiar la victoria que Jesús obtuvo sobre Satanás. Ahora si nosotros elegimos adherir a la ilegalidad del legalismo, ese ya es un problema nuestro. A Dios jamás podrá interesarle que todos esos legalismos nosotros los cometamos en su nombre, Él no se dará por enterado y, lo que es peor, nos dejará en libertad pero a un costado para que recibamos lo que nos venga conforme a nuestras propias decisiones que nada tienen que ver con la escritura.
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Desde que se lo conoce, se sabe que Satanás está interesado en que se lo ignore, en que no se lo identifique. Siempre se pregunta: ¿Cuántos creen que el diablo existe? Todos decimos que sí, que creemos, pero eso no cambia las cosas. El asunto es discernirlo.

Cuando Cristo comenzó a desarrollar su ministerio. Entre las cosas que hizo, fue revelar el modo operativo de Satanás. Abrir una nueva visión del mundo espiritual. Cuando los discípulos empezaron a ver este operar del diablo y empezaron a ver demonios, dice que vinieron saltando, eufóricos, a verlo a Jesús. –“¡Se nos sujetan los demonios!-“ Casi aullaban. Entonces le pregunto: ¿Por qué cree, usted, que eso les causó tanto gozo a los discípulos? Simple. Porque era algo nuevo para ellos.

Veamos: ellos habían leído Jeremías, habían leído el Pentateuco, pero nunca vieron a Abraham reprender un demonio, nunca vieron a Moisés hacer lo mismo, no va a ver usted en el relato de Nehemías ningún relato acerca de gente revolcándose por el suelo tirando espuma por la boca. Jesús vino y les abrió un nuevo panorama de la realidad del mundo espiritual que existía mucho antes de que el hombre fuese puesto en la tierra.

Eso fue lo que les causó tanta emoción a ellos. Y Jesús los tuvo que detener y decirles: “¡Eso no es todo! ¡Regocíjense de que vuestro nombre esté escrito en el libro de la vida!” ¡A cuántos “liberadores” profesionales, hoy, habría que decirles lo mismo! ¿Se da cuenta lo que ese despertar al mundo espiritual había causado en los discípulos? Casi habían puesto el acto de liberar a la altura de la eternidad, por eso es que Jesús les dice: “¡No! ¡Aquí hay que ordenar algunas cosas! Cierto, muchachos; es maravilloso atar demonios, es muy lindo ver a las personas libres, a los ciegos ver, a los paralíticos andar y a los oprimidos soltarse de sus esclavitudes, pero todas estas cosas tiene que estar en su debido sitio! Esos son los principios espirituales de Jesús. Ese es el evangelio de Jesucristo. Cualquier desviación de la ruta, es una responsabilidad nuestra.

Ellos se emocionaron tanto porque un nuevo mundo se les abrió. Y cada vez que un nuevo mundo, que una nueva visión se abre, se corre el riesgo de que la iglesia caiga en excesos. Porque pasa de no creer casi en nada, a ver demonios por todas partes. ¿Se le arruinó un neumático de su automóvil en la carretera? ¡Espíritu de pinchadura! Caemos en un misticismo que se va mucho más allá de los límites naturales para un creyente que es el de ser místicos. Porque, cuidado: nosotros somos místicos, porque si hablamos y creemos en el Espíritu Santo, invisible para todos, eso es ser místicos. Pero absolutamente nada que ver con el exceso, con el extremismo, que es el misticismo. Jesús vino a revelar al diablo, y les mostró un mundo nuevo, pero también les ordenó mantener la mesura y, esencialmente, el equilibrio.

Siempre hubo endemoniados, siempre. Israel los tuvo. Moisés los tuvo. Nada más que no se veían como tales. Dios les dejó que estuvieran hasta el día de la siega. ¿Y por qué Moisés no los reprendió y no los ató? Por muchas razones que no vienen al caso ahora. Ellos eran anteriores a Cristo, el trabajo no se había hecho todavía. Todavía no era legal reprender demonios, porque Satanás le había ganado a Adán, legalmente, la tierra. Y aún restaba recuperarla.

Jesús vino a revelarnos eso. Jesús se lo tuvo que aguantar tres años a uno al lado suyo. ¿Y por qué no reprendió a Satanás que estaba en Judas, eh? ¿Por qué? Porque aún no había sido hecho el trabajo. Pero lo tenía detectado, discernido y muy bien identificado. Un día se le plantó en la Santa Cena, ese símbolo en el cual todos somos hermanos de todos y el amor nos une a todos, y dijo: “En esta Santa Cena, está el diablo.” ¡Guau! Y no sólo dijo eso; ¡Dijo además que también el diablo iba a tomar la Santa Cena! ¡Re-guau!!

Entonces los discípulos comenzaron a mirarse con desconfianza entre ellos. ¿Ve usted? Los discípulos no lo tenían identificado. Pero los siervos identifican la cizaña. Y estaba Pedro allí. Y a Pedro ya lo habían felicitado y además le habían dicho que sobre esa roca se edificaría la iglesia. Pero ellos lo miraron y pensaron: ¿No será este animal que le cortó la oreja a uno? Así es este mensaje; causa esto: ¿Quién de nosotros será?

¿Cuántos creen que la iglesia tiene que cambiar en algunas cosas? Amén. Entonces vamos a tener que cambiar algunas cosas nosotros, porque nosotros somos la iglesia. NO venimos a la iglesia, venimos al templo. Jesús lo tenía bien detectado. Mire usted si Jesús hubiera dicho: ¡Te echo del ministerio! ¡Sal de aquí! ¡Vete diablo inmundo! Los otros once, que no tenían ni diez gramos de cerebro espiritual, hubieran reaccionado de tal modo que se habría producido inmediatamente una enorme división. Y como ninguna casa dividida prevalece... ¿Lo está viendo?

Se imagina que un día, ellos dicen: “Maestro... Hay unos allí que no quieren creer nuestro mensaje; ¿Qué hacemos? ¿Los quemamos a todos en la hoguera de los herejes?” Porque hasta allí nomás les daba el cerebro. Entonces Jesús les dice: “No sabéis de qué espíritu sois”. ¿Usted entiende lo que les dijo o necesita un diccionario griego, otro hebreo, una concordancia Strong o una docena de comentarios? ¡¡Están locos!! Eso les dijo. ¡¡Están influenciados por un espíritu inmundo!!

Mientras que a los endemoniados les sigamos llamando “hiperactivos”, nunca van a ser liberados. O de lo contrario, decimos: “Y...Son hermanitos así, vio? ¡Qué se le va a hacer! Dios los manda y hay que recibirlos como son...” ¡Basta! Mientras confundamos amor con discernimiento, la iglesia no va a poder cumplir su misión. Pero era muy amado por Jesús, pero le dijo: “Pedro; te tengo bien definido y medido; ¡Apártate de mí, Satanás!” Entienda por favor: el que iba a heredar el santísimo ministerio de pastorear las ovejas, estaba hablando por boca de Satanás. ¿Es que estaba endemoniado, entonces? No. Estaba siendo influenciado, había abierto una puerta. Y a esa guerra espiritual, ¿Para cuándo la dejamos? Atención con esto: Pedro no era el Mercado Común Europeo. NO era de Gog ni de Magog, ¡¡Era un hermanito!! Pero esa es una guerra espiritual real. Sansón fue influenciado. David fue influenciado. ¿Eran malos? No. Pero pecaron feo. Los hombres del Antiguo Testamento ignoraban esto. Todavía no era el tiempo de la siega, donde Dios hace ver esto a sus hijos. ¿Se da cuenta, ahora, por qué Pablo recomienda que el que esté firme mire que no caiga? ¿No parece más...lógico hablar del débil? Pablo sabía muy bien lo que decía.

Cristo vino a deshacer las obras del diablo. Muy bien; una de esas obras, es esconderse. Pero Dios sabe adónde está. Cristo tenía discernimiento. Él habilitó el sistema para todos nosotros. ¿Usted lo tiene? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! Ya es útil. ¿No lo tiene aún? Pues búsquelo. Sin discernimiento no podemos llegar demasiado lejos en el ministerio.

(Juan 6: 70)= Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

Si usted entiende bien esto y olvida por un momento los bien intencionados hermanos que le aportaron enseñanzas primarias, va a descubrir algo. Aquí dice que ES diablo. No dice que es EL diablo. Esto significa que Jesús no les revela a sus discípulos al diablo como una persona, sino como un espíritu. Porque diablo, es ADVERSARIO. Allí es donde encaja con la persona. Traducción fiel: Yo os he escogido a ustedes, pero entre ustedes, uno es adversario. ¿Lo puede ver?

(Juan 17: 12)= Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la escritura se cumpliese.

Los otros jamás cayeron en cuenta que Judas no era uno de ellos, pero Jesús sí. Él lo tenía bien detectado. Discernimiento. Sirve para detectar personas que, como Judas, se esconden detrás de todo el andamiaje estructural de las congregaciones. Conocen la mecánica eclesiástica mejor que muchos. Conocen al pastor, a toda su familia, a los diáconos, el orden de culto y hasta de qué va a predicarse hoy. ¡Son de confianza!

No se olvide que Satanás pierde la batalla en el momento en que es descubierto. No es cuestión de arrojar golpes al aire por las dudas. Es un disparo con mira telescópica. Así sucedió en el cielo, cayó cuando fue hallada en él, iniquidad. Él era malo desde el principio, dice la Palabra, pero cayó cuando fue descubierto. Usted no se tome a golpes de puño con ese moreno que llega con su ropa sucia y maloliente. Discierna. En una de esas, descubre que al que hay que reprender es al rubio, alto y de ojos celestes que usa ese traje de mil quinientos dólares.

La iglesia primitiva. ¡Oh! ¡Cristo, tremendo! ¡Como cambió el mundo Cristo! ¿Sabe usted cuál fue el secreto? Una clara identidad del operar satánico dentro de la iglesia. Porque las puertas del Hades, externas, no prevalecen. Está escrito. Como también está escrito que Israel jamás perdió una batalla contra enemigos exteriores. Cada vez que sufrió derrota, esa derrota vino de la infiltración interna. Aprenda por favor.

(Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, (Y la frase que viene ahora es clave, hay que repetirla treinta, cuarenta veces, hasta encarnarla; es la clave de todo) Y él nada tiene en mí.

¿Sabe qué significa esto en español básico? Que así como Jesús era el cuerpo de Cristo, así también hoy, la iglesia, es cuerpo de Cristo. Y Satanás no podrá hacer nada en nosotros, como cuerpo de Cristo, si nosotros no tenemos algo del diablo en nosotros, escondido o ignorado. ¿Cuál es la iglesia que va a ganar su ciudad, su estado, su país? ¡La iglesia que no tenga nada de Satanás adentro! ¡- Bueno, hermano... es que... Todos tenemos nuestras cosas, ¿Se da cuenta? –“ ¡¡Nada!! Jesús dijo: “Si yo, siendo uno solo, miren el estrago que les hice; miren como los expuse en lugares celestiales y los avergoncé, ustedes, que serán millones, millones y millones, mayores cosas que las que yo hice podrán hacer! Pero no tiene que haber nada de él aquí.

¿Por qué Satanás no halló nada de él en Jesús? Simple. ¿Cómo se introduce Satanás en la vida de una persona? Por varios caminos: UNO: Por herencia genética. Porque yo quiero ser como mi padre carnal. Allí arrastramos todo lo que nuestro padre carnal es, o lo que nuestro padre era, tanto lo bueno como lo otro. ¡Pero Cristo a mí me lavó! Es verdad. El problema está en que usted, todavía, no sabe de qué lo lavó. Y en las áreas que usted ignora, todavía es esclavo. La guerra ya se ganó. A nosotros nos toca salir a tomar el botín de guerra.

Satanás no puede programar a Jesús como lo programó a usted que vivió treinta o cuarenta años fuera de Dios, porque Jesús nació del esperma de Dios, que es la Palabra. A usted lo programó su padre, su madre, sus abuelos, sus tíos y hasta el hermanito que le predicó la primera vez, que a lo mejor sabía menos que lo que usted sabe hoy. Pero a Cristo, lo programó su Padre Celestial. Usted puede venir todos los días a todos los cultos, cantarse todo lo que haya que cantar, poner la mejor ofrenda que halle en su billetera y hasta predicar desde la plataforma, pero si está ignorante de esa programación y no la ha cortado en oración, el día que Satanás aprieta un botón, ¡Pum! Igual que Pedro: ¡Apártate!

Jesús, en su carne, no fue programado ni por José ni por María, fue programado por la Palabra. Por eso Dios cuando llamaba a un profeta, le hacía comer el rollo que tenía gusto a miel. Para que cuando Satanás lo toque, usted responda por la Palabra. NO dije Biblia, dije Palabra encarnada y viviente. Doble mensaje: “...Este se cree que yo soy un menso... Este me saca algo una vez a mí, pero dos veces no. Alabado sea. Porque seré manso, es cierto, ¡Pero no menso! Gloria a Dios. ¿Se da cuenta que hay un doble mensaje? Por eso no estamos haciendo lo que se nos dice que estamos haciendo, porque en realidad, no lo estamos haciendo.

La iglesia tiene que ser reprogramada. Tiene que tragarse entero el disquete correcto. ¡Pero hermano! ¿Usted nos está comparando con una computadora? Sí; eso es lo que estoy diciendo. ...Es que no entiendo... Ah, ¿No entiende? Dígame: ¿Sabe usted que somos imagen y semejanza de Dios? Sí, lo sabe. ¿Y no sabe que una computadora fue creada en imagen y semejanza a nosotros? ¿Cuál es la irreverencia? Seguramente usted querrá saber ahora quienes son la gente que van a ser parte de la iglesia del próximo tiempo, ¿Verdad? Vamos a ir a la Biblia. Jesús y la iglesia primitiva fueron efectivos contra Satanás. ¿Sabe por qué? Porque no tenían miedo de ofender al Espíritu Santo y no andaban preguntándose permanentemente: “...¿Será de Dios...? ¿...No será de Dios...? Discernían.

(2 Corintios 11: 4)= Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; (¡entienda por favor! ¡Pablo les está diciendo a los Corintios que, con todos los dones que ellos tenían, estaban tolerando otro evangelio! ¡Y hablaban en lenguas! Venía gente del mundo a sus reuniones y alguien les profetizaba sobre sus vidas privadas con exactitud hasta que se avergonzaban y recibían a Cristo. ¡Tremendo! Pero, pese a todo eso y a que la pasaban bien bonito adentro de la iglesia, ni cuenta se habían dado que estaban aceptando otro evangelio. Una duda: ¿No estará pasando algo similar, hoy?

(Verso 13)= Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Ponga, una vez más, mucha atención en esto. No está diciendo: “hermanos que vienen al culto”; no está diciendo Mercado Común Europeo; no está diciendo Gog o Magog; no está diciendo Roma, ni Mormones, ni Musulmanes, ni Testigos de Jehová. ¡¡¡Está diciendo Falsos Apóstoles!!! ¿Entiende lo que quiero mostrarle?

(14) Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

(15) Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

Hagamos un pequeño examen: ¿Cuándo fue la última vez que usted descubrió un apóstol, un profeta, un evangelista, un pastor o un maestro fraudulento y lo desenmascaró inmediatamente? - ¡Pero hermano! ¡Usted está sembrando sospecha! – No mi amado hermano o hermana; si hay discernimiento, no hay ni habrá lugar jamás para sospechas infundadas, para críticas destructivas o para la abyecta murmuración solapada. Pero, - y a esto también debo decírselo -, si no hay discernimiento y estamos en medio de una transición hacia una reforma, que es lo que estamos viviendo en este tiempo, mucho me temo que la sospecha formará parte del equipaje. Cuando habla de pesarlos espíritus, nadie dice que usted tenga que comprarse una balanza.

Jesús dijo: “Vendrán falsos profetas”. ¿Dijo eso, verdad? Entonces se los profetizó. Atención que no dijo “Por allí viene un falso profeta”... o “Quizás venga”... Dijo: VENDRÁN. ¿Y nosotros, cuándo suponemos que van a venir? Entonces conjeturamos: ¿Será ya? ¿No estará en Europa? Entonces el diablo, rápidamente, dice: ¡¡Sí, está en Europa!! ¡¡Gloria a mí!! Yo no sé si hay muchos o pocos falsos profetas; lo que sí sé es que anda mucha gente por allí, tocando el timbre de su puerta, “Con una palabra de Dios para su vida”. Entonces hay miedo en el pueblo. Se comieron la cizaña y ahora están mareados, han perdido la visión. Porque; ¿Cómo operaba la iglesia primitiva? No tenían mensajes espectaculares como los que oímos hoy; tenían efecto práctico, que es lo que hoy todavía falta. Mire lo que tenía aquella iglesia. Quiero hablarle primero del espíritu que opera hoy en la iglesia. Y lo vamos a desenmascarar en el nombre de Jesús, porque no ignoramos sus maquinaciones.

(Hechos 5: 1)= Pero cierto hombre llamado Ananías, (A nosotros nos enseñaron que todos los que figuran en la Biblia eran personas importantes y famosas, vio? Pero aquí dice que Ananías era un “cierto” hombre, un sujeto que empezó a venir a la iglesia, pero no era un líder ni un ungido) con Safira su mujer, vendió una heredad, (2) y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; Y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. (Primer espíritu que opera en la iglesia: el espíritu que sustrae el precio. Así se disfrazan los ángeles de luz. Satanás disfrazado de ángel de luz en los púlpitos. Sustrae el precio, esa es la enseñanza. Este es un principio de guerra espiritual que la iglesia tiene que enfrentar en este tiempo. Todos nosotros venimos con un espíritu de regateo adentro. Usted va y compra un par de zapatos que, sabe muy bien, valen por lo menos 50 dólares, usted los paga 20 y, encima, le dice al vendedor: ¿No me lo puedes dejar más barato? Eso podrá estar muy bien en el mundo secular, pero en el mundo del Espíritu, no se puede, hermano...)

Hay maestros en las iglesias que sustraen el precio vendiendo un evangelio que no se pierde. ¿Levantó usted su mano en una antigua campaña evangelística hace como quince años y luego entró a una iglesia? Pues entonces viva como quiera, ya nadie le habrá de quitar la salvación. En algunos lugares se sigue cantando un antiguo corito cuya letra dice: “Si detrás del calvario tú estás / si tu corazón es como el mío / dame la mano y mi hermano eres ya”. Y el diablo dice: “Muchas gracias, faltaría más; ¿Puedo sentarme al lado suyo?” Porque usted y yo no hemos entendido una cosa: si hay un lugar adonde el diablo le gusta estar, ese lugar es el culto. ¿Y cómo es que podría meterse aquí dentro? Pues con falsa doctrina. Vestido, dice, de falso apóstol, de falso profeta, pastor o maestro. Un evangelio por debajo del precio que se estableció en las escrituras. Un evangelio liviano, sin consistencia, basado en motivaciones relacionadas con: “Quiero tener una iglesia cueste lo que cueste”. Pero no con el precio de Dios. “Pero es que Dios puede hacer como Él quiere...” ¡No! ¡Dios estableció su Palabra! ¡No acepte usted un menor precio! ¡Porque si le venden un evangelio a menor precio, es otro evangelio, no es el que establece la Palabra de Dios! ¡Adónde está el evangelio que usa bien la Palabra de Dios, que es aprobado? Hay un tremendo engaño motivado por un espíritu de error.

Ahora bien; ¿Sabe quiénes traen esos espíritus? Ciertos hombres. Esa palabra, “Cierto hombre”, da la idea de un descolgado. De alguien que no tiene respaldo, de alguien que no se ha entrelazado con nadie. Asientan los espíritus que frenan el propósito de la iglesia. Hay gente, dentro de las congregaciones y en cualquier función, cargo o posición que a usted se le ocurra, qu4e es digna de ser amada, pero que tiene un espíritu que se mueve en la dirección contraria a lo que Dios quiere hacer.

Pregunto: ¿Tenemos identificados en nuestras congregaciones, a esos ciertos hombres, o preferimos mimarlos para no perderlos? La Biblia dice: ¿Pueden dos caminar juntos si no estuvieran de acuerdo? Si hoy aparece un hermanito que vendió una casa en cien mil dólares y, en lugar de traer los diez que debería, sólo trae cinco, lo hacemos subir al púlpito durante el culto y dar el testimonio de esos cinco y, encima, a recibir el clamoroso aplauso para la gloria de Dios durante veinte años seguidos. Y más adelante, veremos si hay algún cargo por allí que, a lo mejor, quizás, tal vez, el hermanito pueda ocupar teniendo en cuenta su entrega, fidelidad y generosidad para con la iglesia, y... ¡Ananías!! ¿Entonces, qué estamos mirando? ¿Las manos o el corazón de Ananías y Safira? Pedro no hizo eso. La misma mente de Dios. ¡¡Es que el hermano trajo una ofrenda importantísima, justo cuando la necesitábamos!! Sí, pero no nos fijamos que, junto con la ofrenda, se nos ha metido un espíritu que después nos pone patas para arriba a toda la congregación!!

Porque los discípulos necesitaban aquel dinero de Ananías y Safira. Se estaban muriendo de hambre los hermanos que se habían quedado de todas partes del mundo y que habían venido para el Pentecostés. Recibieron a Cristo y se quedaron tres mil. Y nunca más volvieron a sus casas porque tenían hambre y sed de Dios. En medio de esa hambre, en medio de la siega, en medio de esa gran cosecha, la cizaña se hizo ver. Pero Pedro la detectó. Dígase hacia adentro, para usted mismo: ¡No le digas bienvenido a todo espíritu! No todo el que le ayuda en un momento de necesidad viene de Dios, pero Él le ha dado la potestad para detectarlos.

Eso, en lo espiritual. Pero también están los que sustraen el precio en lo material. Estos son los que enseñan en contra de la provisión de Dios. Los que roban al evangelio la capacidad de que la gente sea prosperada. ¿Hasta cuándo vamos a dejar que venir delante de Jehová con las manos vacías o no, sea algo optativo, personal y producto de “sentirlo o no sentirlo”? ¡Pero hermano! ¡Es que tenemos libre albedrío! Sí, pero libre albedrío, significa libertad para hacer voluntariamente la voluntad de Dios, no lo que se nos da la gana. Por eso si el Hijo lo liberta a usted, es que usted será verdaderamente libre. De otro modo será usted esclavo de aquel que le formó cuando estaba en el mundo. La libertad, es hacer todo lo que la Biblia dice sin enojarse y sin necesidad de que nadie se lo ordene, salvo el Señor. Por eso es que dice que el dador siempre tiene que estar alegre.

Espíritu número uno de lo que hay que detectar en la iglesia: Los que sacan el precio. Consecuencia inmediata: espíritu de error. No permita ni permitamos que se le robe a la gente lo que Cristo conquistó en la cruz. Si la Biblia dice que Cristo salva, salva y punto. Si la Biblia dice que si usted se anda haciendo el loco, Dios lo va a borrar del libro de la vida, lo va a borrar y punto. No le agregue ni le saque. Si la Biblia dice que Él le puede proveer, es porque Él le puede proveer, no me de vuelta el evangelio. No me empiece a hacer cosas de las que hace el mundo para subsistir bajo el argumento de “vaya a saber si Dios lo hará”. Lo hace y punto. ¿Sabe usted cuántos vinieron, después de lo de Ananías y Safira, a los pies de los apóstoles con la mitad de la ofrenda? ¡Pues ninguno!

Espíritu número dos: 1 Corintios 5. Allí andaban todos los Corintios dale y dale profetizar, manifestar dones, palabra de ciencia. Se agarraban entre ellos en el culto y se daban cada palabra de ciencia que quedaban todos impresionados. Entonces es cuando Pablo les dice: ¡Eh! ¡Paren un poco! Mire:

(1 Corintios 5: 1)= De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aún se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

(2) y vosotros estáis envanecidos. ¿No debieran más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros al que cometió tal acción?

(3) Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

(4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, (5) el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

Hay un mensaje que hay que restaurar en la iglesia. ¿Sabe cuál es? El de valorar lo que es la cobertura de la iglesia. De arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Ministrándonos unos a otros, amándonos unos a otros y sujetándonos unos a otros. De ida y vuelta. Cualquier otro modo es tiranía, autoritarismo y despotismo. Espíritu de ceguera. Un espíritu que no le deja ver a usted a ese que se sienta a su lado todos los domingos. Esos principios que rigen a la iglesia como un cuerpo. Que, aunque seamos muchos y diferentes, el objetivo es el mismo y podemos estar unidos. Espíritu número tres:

(2 Corintios 11: 3)= Pero temo que como la serpiente, (¡Ajá! Allí lo tenían identificado! ¡Ahí está detectado el espíritu!) con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

(4) Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; (Y si usted sigue leyendo, va a comprobar que Pablo comienza a defender su ministerio. El tercer espíritu que hay que detectar como la cizaña, entre el pueblo, es el espíritu que desafía autoridad) (5) y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles.

Aquí está identificando Pablo a esta cuestión de autoridad. Primero: no haga usted diferencia entre ministros y ministerios. No hay una gente más importante que la otra en la iglesia. Eso es lo que les gustaría a muchos, pero lo lamento, no lo hay. Pablo dice: ustedes han desafiado mi autoridad porque han empezado a calificar los ministerios, y yo no soy menos que nadie. Ese era el problema de los Corintios. Yo soy de Pablo, yo soy de Pedro, yo soy de Apolos. Porque les gustaba más la enseñanza, esos eran de Apolos. Porque les gustaba oír de primera mano las historias de Jesús, otros eran de Pedro. Como Pablo era más punzante, más duro, apenas si los gentiles se atrevían a decir: yo soy de Pablo. Después estaban los peores, que para simular que eran super espirituales y no porque verdaderamente así fueran, decían: yo soy de Cristo.

¿Sabe cuál va a ser la iglesia que va a pelear y a ganar esta guerra que nos propone el siglo veintiuno? La iglesia que haya sabido proteger, valorar, cuidar, apacentar y proyectar a los cinco ministerios con que Dios la dotó.

(8) He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros.

(9) Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso.

Pablo describe las maquinaciones del diablo en los últimos versos. Dice que el diablo opera cuando usted no valora todos los ministerios en la iglesia. Satanás puede operar en la iglesia cuando usted no se involucra ni se compromete con ella. Satanás opera cuando usted no considera a sus líderes genuinos.

(Verso 24)= De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

(25) Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; (26) en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligro de ladrones, peligro de los de mi nación, peligro de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; (27) en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;

¿Cuántos ahora quieren ser parte de la iglesia que se viene? Considere el esfuerzo de quienes lo están ministrando. Y si usted cree que la gente que lo ministra se esfuerza e invierte cosas que usted no se imagina, comprométase con Dios. Ese es el espíritu que se mete en la iglesia: falta de consideración. De abajo para arriba y de arriba para abajo. Hablo de púlpitos y plataformas, no de jerarquías. Los que le quitan al evangelio. Los que no tienen entendimiento del valor de estar juntos. Los que cuestionan la autoridad. Los que promueven el legalismo.

(Gálatas 3: 1)= ¡Oh Gálatas, insensatos! (Insensatos es sin seso, sin cerebro) ¿Quién os fascinó? (Fascinó es Hechizó, Embrujó. “- ¡Ay, pastor! ¿Sabe una cosa? ¡En mi barrio opera el espíritu de brujería! –“ ¿Ah, sí? ¡No me diga! Gracias por la noticia, hermana; ¡En la iglesia también! Ahí se los dice. ¿Quién los embrujó? ¡Pero hermano! ¿Es que los creyentes podemos ser embrujados? Mire; contéstese usted, yo estoy leyendo la Biblia, no fabricando polémica teológica. Y es bien claro; Quien los Fascinó, significa quien los embrujó. No viene esa anciana harapienta, huesuda, con una enorme nariz con un grano en el medio trayendo un sapo panza arriba, viene un obrero fraudulento que estuvo enseñando lo que no era. Para errar el blanco, que es la palabra básica ARMATÍAS, que como usted y yo sabemos se traduce literalmente: Pecado. Es más que suficiente. Y a veces, para irse de cabeza al infierno, también.

Y le digo algo: entre los que enseñaron mal, estuvo el santísimo apóstol San Pedro. Porque a veces, no significa que seamos hijos de Satanás. Podemos ser siervos y apóstoles de Jesucristo, pero en el momento en que nos salimos del fluir y de la unción de Dios queriendo hacerla más linda y simpática, podemos comenzar a operar influenciados por un espíritu inmundo. Pastor, diácono, maestro radial y de Internet o hermano raso.

Pedro se había comido unos lechones asados que eran una barbaridad. Tenía un aliento a cerdo que apestaba y se olía a kilómetros. Un día cayó a Galacia y les largó: “Y no; no hay que comer cerdo, señores”. ¿De dónde sacó eso? En un congreso de Jerusalén había más gente que pensaba que no había que comer cerdo que gente que pensaba que sí se lo podía comer. Entonces vino y dijo: ¡No se come cerdo! Y andaba con un pedazo de jamón pegado a los bigotes, todavía. LO fascinó, lo embrujó un espíritu legalista. ¡Y estoy hablando de Pedro! ¿Entiende?

¿Sabe cuál es la diferencia entre ser legal y ser legalista? Que el legalismo le lee a usted la letra sin entender lo que el Espíritu revela que hay detrás de la letra. Entonces se vuelve un espíritu religioso que le hacer perder a usted su auténtica libertad en Cristo. Un evangelio en el que hay que hacer cosas para ganarse a Dios, anulando de ese modo a Cristo y a la salvación por la fe. Es un evangelio de la manipulación. Pablo dijo, le recuerdo, literalmente: “Tengo que volver a sufrir dolores de parto” ¿Qué significaba esto? ¿Qué es lo que quiso decir? Simple. Que había que empezar de nuevo, eso dijo. Y bien; todavía parece que estamos en lo mismo. Los ministerios fueron dados para perfeccionar (Que es madurar) a los santos (que somos usted y yo). ¿Maduramos ya? No lo parece. ¿Qué puede haber ocurrido? Muchas cosas, pero una en lo esencial: Pretendemos lograr con un solo ministerio lo que fue creado, diseñado y ordenado hacer con cinco.
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Manual de Maquinaciones

La palabra de Dios siempre es la misma, porque Satanás, el hombre y todo lo creado, está siguiendo un mismo patrón: el patrón del bien o el patrón del mal. Por esa razón es que en un texto muy conocido la palabra dice: ...Para que la palabra de Dios, gobierne. Hay que aclarar, en este lapso, que esa palabra, GOBIERNE, aquí y casi siempre en la Biblia, viene de una expresión mucho más amplia que significa “Ser árbitro”.

Esto, hermano, le deja una conclusión muy clara para su vida: para que nosotros podamos resistir la fuerza del diablo, la palabra de Dios tiene que ser un árbitro en nuestras vidas. Es la que tiene que decidir. Esto sí, esto no. Es particularmente, una especie de filtro la palabra a través del cual lo tenemos que pasar todo, pero todo. Cuidado que no le está diciendo que la palabra de Dios le tiene que gustar, dice que lo tiene que gobernar. Recuerde que el reino de Dios no es ni democrático ni materia opinable. Es una monarquía donde un rey manda y hay un solo camino para sus siervos: obedecer, porque en eso está y le va la vida, nada menos.

Satanás tiene tres tácticas fundamentales. La primer táctica, es la de la Inspección. ¿Qué va a hacer Satanás antes de atacar su vida? Lo va a inspeccionar. ¿Cómo? Muy fácil. Lo hemos venido viendo en muchos estudios: a través de sus emociones.

Vamos a ver; él ha ido viendo, en los últimos tiempos, su manera de reaccionar. Si reacciona activa o pasivamente, la cara que usted pone, las palabras que usted dice; es decir que Satanás lo inspecciona en búsqueda de áreas en donde pueda quebrarlo, conocer su o sus debilidades.

La segunda táctica que él va a utilizar, luego de inspeccionarlo, es Influenciarlo. ¿Qué significa eso? Que se las va a ingeniar para crear situaciones acordes con sus debilidades. Seguro que no lo va a venir a tentar a robar cuando sabe que usted no tiene un área de doblez en el robo. Va a procurar tentarlo con lo que él ya sabe, (por la inspección que hizo) en las áreas donde usted es más débil. ¿Cuántos se han dado cuenta que somos atacados siempre en aquellas cosas donde somos más débiles? ¡Y qué bueno que somos para aconsejar en las debilidades de los demás!

Él ya sabe qué triquiñuela hacerle para que usted deje de orar, de leer la Biblia. Sabe si usted es un emocionalista, o un sentimental, si le hacen mal las caras raras de los hermanos, o ciertas palabras que le puedan decir, o si le altera que le echen basura en su vereda, o si le quita la paz el simple hecho de que se le estropee el neumático del auto, todo eso. Los gestos de su vecino, las actitudes del hermanito ese... Todo lo que le quite paz a usted, allí lo va a atacar.

Hay algo que tenemos que entender, hermanos: Satanás no está apurado como algunos creen. Él es capaz de esperar veinte años tramando una táctica contra nosotros. Pero ¡Animo!, No estamos desprotegidos, sólo que a veces no acudimos a nuestra protección, queremos pelear la batalla con nuestras propias fuerzas. Si en un partido de fútbol a usted lo están matando a patadas, lo mínimo que usted hace es quejarse al árbitro, no? Bueno; en la vida espiritual es lo mismo. La palabra de Dios es el árbitro en este caso, ya se lo expliqué. Si usted no apela a ella no se queje si le toca salir lesionado de la cancha, ¿Me entiende? Luego de inspeccionarlo y de influenciarlo, si todo le camina bien y usted está abriendo la santa boca y no se defiende, él va a implementar su tercera táctica: la Invasión, y a esta no hay ninguna necesidad de explicarla.

Usted está en una guerra. Cuando se convirtió entró en una guerra como protagonista, no como observador. Entonces es necesario que usted conozca lo máximo sobre esa guerra. Si es que desea resultar más que vencedor de ella, digo.

En la guerra de Viet-Nam, usted recuerda, los americanos no sabían ni para qué peleaban ni contra quién peleaban. Bueno; así les fue. En la guerra del Golfo, aunque fue una cosa muy distinta, el tema fue diferente. Sabían contra quién peleaban y para qué. Se los había informado mejor y sin engaños políticos. Bueno; la guerra, en la vida cristiana, es igual. Si usted no sabe ni para qué pelea ni por qué pelea, usted va a ser un cristiano derrotado toda su vida aunque le tiren con naftalina. Pero si usted sabe contra quién y para qué pelea, las cosas van a ser bien diferentes.

Así como le hablé de las tres tácticas para fastidiarle la vida, ahora quiero referirme a los siete pasos que Satanás va a usar para hacerle la guerra a usted. Y no hablo de esto porque me guste hacerle propaganda al diablo, entienda que lo hago como informe del Departamento de Espionaje Celestial para garantizar su victoria, si es que usted toma debida nota de estos informes.

Los siete pasos, son: 1)= Va a querer que nosotros empecemos con Regresiones.- 2)= Pasado ese primer punto, va a usar la Represión.- 3)= Después de esto vendrá la Supresión.- 4)= Luego vendrá una vieja conocida: la Depresión.- 5)= Como consecuencia de esta, sobrevendrá la Opresión.- 6)= A partir de esto, llegará la Obstinación o la Obsesión.- 7)= Y finalmente, si estos seis pasos le dan resultado, podrá tener acceso la Posesión.

Hay una realidad: muchos cristianos han sido arrebatados muy rápidamente del camino del Señor, porque no han conocido cómo el enemigo de nuestras almas trabaja para apartarnos de este camino de Vida Eterna.

Inmediatamente nos convertimos y cuando mejor estamos sirviendo al Señor, él va a intentar hacerte regresar con algo carnal. No se le va a aparecer un demonio, ni tampoco Satanás va a presentarse delante suyo, diciendo: ¡Yo soy Satanás, y vengo a decirte que esta noche no vas a ir al culto! Tampoco se le va a aparecer un ángel negro cuando va saliendo de su casa para decirle: ¡Me opongo que vayas al culto! No, porque en el peor de los casos, si es que usted no reprende y saca a patadas todos los demonios y en el peor de los casos, usted se agarra tal susto que le da un ataque y se muere salvo, y no es eso lo que él quiere, precisamente.

A Satanás no le conviene eso. Él tiene que trabarlo a usted con cosas que resulten normales para su vida, pero que afecten su manera de ser. ¿Qué va a usar? Un arma carnal. Algo que se toca, algo que se ve, algo que se huele. Hay muchos que no tienen una vida más espiritual a causa de cosas que huelen bien. Entre estudiar la palabra o irse a comer un asado argentino de carne vacuna con los amigos, se van detrás de la parrilla, vio?

Entonces va a usar un arma carnal. Generalmente, las armas carnales que Satanás usa, son el chisme, la contienda; por eso la palabra Murmuración, Contienda, chisme, Habladuría, le hace decir a Santiago que La lengua inflama la rueda de la creación. Por eso, generalmente, una persona vuelve atrás por lo que le dijeron.

Usted va saliendo de su casa, viene a la iglesia, o en la iglesia misma si usted quiere, vienen y le tiran la granada que le explota en el medio de su crecimiento espiritual y lo manda para atrás, casi al mismo lugar desde donde arrancó o peor. Mire: cada vez que alguien va a la casa de un creyente para restaurarlo, el “me dijeron”, siempre está. Es como que muchos líderes lo tienen tan claro que cuando usted llega, según la cara, ya ni le preguntan qué pasa, le preguntan: ¿Qué le dijeron?

No tenemos idea de la cantidad de gente que se había convertido y andaba por las nubes y un día Satanás, utilizando estas cosas, lo manda otra vez a cero. Al tiempo y después del zafarrancho, vuelven a la iglesia. Empiezan a repuntar otra vez, despacito, paso a paso y, cuando ya están llegando otra vez bien alto, aparece otra vez el “me dijeron” y ¡Pum!, Otra vez al suelo. Entonces clama: ¡Oh, Señor! ¿Por qué no me ayudas? Y Dios le dice: te estoy ayudando; hasta que no pases la prueba del “me dijeron” sin que se te mueva un músculo, no puedo hacer nada contigo.

Entonces, el principio es regresión. Satanás va a intentar por cualquier medio hacerle regresar y volverle a cero, y si puede, a menos diez. ¿Cuántos han pasado por esto? Con el “me dijeron”, con el “no me dijeron”, con el “me hicieron” o con el “no me hicieron”. No se condene, no le pasa a usted solo. Le ha pasado a todos los cristianos del mundo entero. Todos. Es la táctica, por eso Pablo les dijo a los Tesalonicenses: no se hagan los resentidos como si esto les hubiera pasado solamente a ustedes. Lo que les está pasando a ustedes, les está pasando a todos los hermanos del mundo. Porque la lengua inflama la rueda de la creación. ¡Lo intentó con Jesús! Fracasó, claro, pero... ¿Por qué supone que no lo va a intentar con usted también?

Y no se confunda. Si no conoce estas cosas, usted anda por ahí queriendo arreglarle el problema a todo el mundo. Y a esto no lo arregla ningún pastor, maestro, apóstol, profeta o evangelista; a esto lo arregla usted, en su vida, no dejando que las cosas que lo rodean, afecten su relación con Dios, ¿Me está entendiendo?

Una vez que Satanás le hizo regresar, pone por obra su segunda arma: La Represión. ¿Qué significa reprimir? Comprimir. ¿Qué significa esto? ¿Cómo se ve esto en la vida cristiana? Usted sigue viniendo a la iglesia, cantando, alabando, pero ya no como antes. Ya no saluda a los hermanos como antes, ya no abraza a la gente como en aquellos tiempos en que casi les rompía los huesos en cada saludo.

No está igual. Es como algo a flor de piel imposible de explicar. Y más si alguna persona tiene un grado un chiquitín mayor de espiritualidad, ahí nomás se pone a mirarlo como a un bicho raro, ¿Sabe por qué? Porque Satanás, utilizando técnicas tales como el status, el temor al ridículo y otras, logró reprimirle. Sigue viniendo, sí, participando, sí, pero total y absolutamente reprimido.

¿Sabe lo que es la represión? Hacer lo que hacía antes, pero no como lo hacía antes. Sí, va a leer la Biblia, pero casi como por obligación. “¡Pastor! ¡No hay problemas! ¡El Señor me conoce! Es verdad. Y ese, precisamente, es su problema. Dios le conoce.

Está bien... No he diezmado, pero Dios sabe la causa... Bueno, ese es el problema, que Dios lo sabe... Si se la hubiera ingeniado para que él no se enterara, era otro cantar. ¡Ah! ¡Qué cansado que estoy! Me acuerdo de cuarenta años atrás, cuando yo leía la Biblia... Le hizo regresar y luego, le hizo reprimir. A mí me gustaría saltar en esas canciones que... Pero, ¿Qué van a decir? ¡Soy un hombre grande y un hermano muy respetado! Si dejara que la libertad de Cristo operara en usted, sería mucho más respetado.

Después de todo esto, viene la tercera fase: Lo empieza a Suprimir. La supresión. Ya no dice nada ni se toma el trabajo de quejarse, protestar o lamentarse; Nada. Se siente herido. ¿Sabe por qué la gente se hiere? Porque su Ego todavía está demasiado entronizado. Ya no expresa gozo. Tiene la cara larga, aburrida. Has empezado a suprimir el gozo dentro suyo. Suprime cosas. Le quita tiempo a la oración, a la palabra, a la adoración, al ayuno. Satanás trabaja así. Primero le hace regresar con un cross de derecha. Si no lo logra, si no logra voltearlo con eso, lo empuja a reprimirse, a ya no expresarse como antes. Si eso no alcanza, avanza otro pasito más, que es la supresión, empezar a quitarle tiempo a las cosas de Dios.

Empieza a venir a la iglesia amargado y listo para criticarlo todo. “¿Y ese está cantando?” – “¿Y a ese están haciendo dirigir el culto?” Y todo lo examina. Ya sabe en qué lugar del templo hay una tela de araña. No le preguntes qué es lo que se predica, pero donde está cada tela de araña, sí lo saben. Un día está la gloria de Dios cayendo sobre la congregación y ellos: “Yo pondría esa lámpara un poco más a la izquierda...”

Cuando los comunistas tenían rodeada a Moscú, en 1917 creo que era, en la ciudad, varios jerarcas del gobierno en lugar de armar la defensa, discutían sobre si una mosca se caía en una taza de agua bendita, si es que se profanaba y contaminaba el agua o si es que se santificaba la mosca. Muchos creyentes son iguales. Afuera el diablo se está llevando gente a carradas al infierno, mientras que adentro muchos están discutiendo sobre si a la alabanza la tiene que dirigir el hermano Pepe o el hermano Paco. No se ría, es trágico. Regresión, Represión, Supresión.

Algunos creyentes tienen una alegría cuando salen de la iglesia. Pero no porque la reunión estuvo buena, sino porque ¡Uf!, Al fin terminó. Es gente que durante la alabanza, mientras todo el mundo salta y camina por las paredes, ellos apenas mueven la boca. Luego, mientras la mayoría adora, ellos aprovechan para curiosear quien vino con quien y, de paso, mirar algunas cosas que si la gente estuviera toda atenta, jamás se animarían a mirar. Y durante el mensaje vuelan, navegan, se pierden en la estratosfera y, cuando por ahí prestan un poco de atención, son capaces de buscar una carta de Pedro en el Antiguo Testamento. Eso sí; ni bien termina el culto, se transforman en los humoristas de la iglesia.

Ahora; si se redujera a estas cosas, nada más, no habría problemas. El problema está en que esto puede afectar su eternidad, ¿Lo sabía?

Y la que viene ahora, es tremenda. Sí, porque el diablo, después que lo regresa, lo reprime y lo suprime, pasa a la cuarta que, si bien es una muy vieja conocida de todos, todavía anda por todas las iglesias casi a su antojo: La Depresión. Lo deprime. ¿Cuántos han conocido alguna vez a doña Depre? Sí, esa que anda haciendo estragos por el mundo. Y por alguna que otra iglesia, también.

Vamos a ver: ¿Qué es la depresión? Cuando Satanás toma control de su voluntad. Algunos dicen: ¡Pero! ¡De bien que estaba! ¿Cómo me pudo agarrar esto? No se confunda. Ese “de bien que estaba”, no existe. La depresión es un proceso de pasos progresivos. Satanás toma control de su voluntad y usted ya no quiere hacer nada. ¿Y sabe cuál es el problema de los deprimidos? Que empiezan a poner cargas a las personas que los rodean. Si fuera solamente que los depresivos fueran un problema ellos, pero no. También se transforman en una carga para los que los rodean.

¡Y atención que estoy hablando de creyentes, eh? A veces, los que se deprimen, tienen como fases donde parecen recuperarse, pero después vuelven a caer en el mismo pozo y la desesperación, (léase depresión) es aún mayor que antes.

La depresión, hermano, hace que usted se empiece a apoyar en la gente. ¡Uh! De acuerdo con lo que se puede vislumbrar sin ser un experto en el tema, hay un común denominador entre los deprimidos: han sido defraudados sentimentalmente por otras personas. Esto es mayoritario en alto grado. Han tenido una mala experiencia en sus emociones y sus sentimientos por causa de otra persona.

Un padre, una madre, un esposo, una esposa. Hay un estudio acerca de drogadictos y homosexuales y todos tienen un común denominador: malas experiencias en el área de los sentimientos y las emociones. Entonces, eso produce un escapismo. El alma sufre.

¿Usted sabe lo que es el SIDA? Bueno; deberé decirle que el alma está enferma de SIDA. ¿Sabe por qué? Porque SIDA, significa Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida. Cuando una persona se deprime y no sana su alma delante del Señor, su alma se vuelve débil y pierde la característica de defensa. Cuando usted le entregó su voluntad a un espíritu, cuando usted hace cosas que no quisiera hacer, es porque su voluntad está siendo tomada por un espíritu inmundo. Aunque sea cristiano. No digo que está endemoniado, digo que va rumbo a.

La depresión es un elemento de cooperación satánica. Cuando usted se deprime, usted está cooperando con Satanás para que él le haga un desquicio en su vida. Por eso es que los hechiceros, cuando van a hacerle algún trabajo a alguien, piden cooperación a su cliente. Porque los demonios no pueden trabajar sin su cooperación. Haga esto, piense en aquello, vaya para allá, cierre sus ojos, deje su mente en blanco. Le están diciendo todas estas cosas porque necesitan su cooperación en el área de su voluntad. Entonces viene la depresión. Usted le cede esas armas y ahí viene el alcoholismo, la drogadicción, el suicidio. Esas personas necesitan liberación y una ministración especial, no consejitos prácticos de la tía Porota.

Ahora bien: cuando una persona permanece en depresión, inmediatamente, casi sin demora, comienza a vivir una vida de opresión. No se pueden levantar, no quieren ver a nadie, se vuelven obstinados y, si esa persona no es liberada, puede terminar en lo peor: volverse una persona con espíritu de obsesión.

¿Usted sabe, hermano, que una persona obstinada, obsesiva, tiene una particularidad? Todo lo ve al revés. Lo bueno, lo ve malo y lo malo, lo ve bueno. ¿Cuántas veces uno choca y entra en conflicto porque usted está viendo que las cosas están bien y el otro está viendo que las mismas cosas están mal? Es indudable que uno de los dos está mal, está equivocado. Sólo que hay un problema: no se dan cuenta, porque se ven las cosas al revés.

Vienen a la iglesia, y mientras la mayoría de los hermanos más se gozan y más alaban al Señor, ellos lo ven cada vez peor. Pasa un hermano a decir algo, a compartir algo, todo el mundo se goza pero ellos son los únicos que lo ven mal. ¡Hermanos! ¿Qué les parece si hacemos esto para la gloria del Señor? ¡Sí! ¡Amén! Todo el mundo contento, pero siempre hay uno que lo ve al revés. Hay un espíritu de obstinación. Si algo bueno sucede, lo ven mal. Si algo bueno le pasa a alguien, lo ve mal. Si Dios prospera a un hermano, lo bendice, lo enriquece, él lo ve mal. El Señor bendice a alguien usándolo en alguna área, ellos lo ven mal. Usted se acerca a ellos y les da un abrazo de amor y dicen: “este me quiere sacar algo...” Les da algo, y dicen: “Este me quiere comprar...” Les pide algo, “Este es un pedigüeño...” Son hermanos puerco espines: donde los toca, pinchan.

El máximo problema que mayoritariamente tenemos los cristianos, es que llamamos a las cosas con un nombre diferente. ¿Sabe qué decimos de eso? “Y... el hermanito es así...” ¡No! ¡Está quemando las últimas etapas, en que un espíritu de turbación y un demonio se le meta adentro! Claro; esta parte no nos gusta. Nos dejan mucho más tranquilos los mensajes voluntaristas donde nos dicen que no importa, que está todo bien. ¿Sabe una cosa? Ese no es el evangelio que predicó Jesús. Y si el evangelio que le predican, no es el que predicó Jesús, sea quien sea el que se lo predica, tenga el prestigio evangélico que tenga y la fama que haya cobrado, es Falso Evangelio.

La iglesia de Jesucristo va a ser sacudida como el olivo. Y Dios va a sacar toda la basura de la iglesia. No personas, basura. Eso sí; el que esté agarrado de la basura, va a tener que irse. Dios va a limpiar su pueblo.

Las personas obsesivas, también le cambian el sentido a las cosas. Fíjese. Pasa algo en su vida y es increíble como dos tipos de personas se le van a acercar: una para abrazarlo, para amarlo, para decirle cosas. Si lo que le pasa es bueno o malo, no interesa, el espíritu se ve lo mismo. Y usted ve el espíritu de la persona que se acerca a su vida y se da cuenta el tipo de gente que lo rodea.

Pasa algo en su vida y se le acercan dos tipos de personas. El que se acerca identificándose con su necesidad, levantándose, dándole una palabra hermosa para levantarle y ponerle en el lugar donde Dios quiere que esté y se acerca el otro, el que ya ha “discernido” y que ya ha tenido “una revelación del Señor” y, generalmente, dicen lo mismo: “Yo ya lo sabía, nada más que no lo quería decir”. Son demonios... “Yo ya lo venía viendo” ¿Y entonces por qué no hablaste, menso? - ¡Ah! A mí ya me parecía, pero no quería hablar”. Entonces son mentiras; Satanás le tenía cegado los ojos. No me sirve ese tipo de gente. La gente de Dios tiene que ser gente que tenga problemas, sí, pero que los enfrente, no que les eche tierra encima para taparlos.

Luego, de la obsesión a la posesión, puede haber un paso muy largo. Pueden pasar hasta años. No es muy frecuente, pero se puede dar que una persona, cuando se vuelve con esa obsesión, se vuelve terca, dura, no cambia nunca y, con el tiempo, un espíritu se mete dentro de ella. Y le voy a decir algo: la gran mayoría de los casos, cuando un creyente permanece sin fluir en Dios, se vuelve una traba para la obra de Dios, se hace irreversible sacarlo de esa situación. Mucho más difícil que con un ateo, no creyente, que haya estado en la hechicería o en la brujería. ¿Por qué? Porque no han conocido a la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios parte el alma, parte el cuerpo.

La Biblia dice que horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. Habría que agregarle a esto: sobre todo cuando hemos conocido el evangelio y después queremos seguir viviendo con las maneras, las costumbres y los métodos con que vivíamos antes. Mejor, -nos dice la Biblia-, nos hubiera sido no haberlo conocido. Pero no se ponga triste por esto, que tenemos suficientes armas e información para ser ese hombre y esa mujer que Dios ha destinado que sea para gloria de su nombre.

Cuando nosotros simplemente consideramos un pensamiento que viene de Satanás, entramos en un serio problema. Por considerarlo, nada más. Llevar ese pensamiento una noche a la cama e irnos a dormir con él. Mimarlo en nuestra almohada cuando el manto de la noche cae, incubarlo. Si un pensamiento no es de Dios, no lo incube. Aunque suene lindo, aunque alimente su Ego, aunque lo haga aparentemente feliz, aunque lo haga sentirse bien, no lo alimente; piense en lo honesto, piense en lo bueno, piense en lo honrado, porque esta es la voluntad de Dios.

Debemos ser procesados por el cerco de la palabra. Filtremos pensamientos, actitudes, conversaciones, propuestas, proposiciones que nos hagan, ofertas de trabajo, proposiciones matrimoniales; todo lo que viene a su vida, procéselo.

Tomemos los consejos de sabiduría. En primer término, oigamos. Es imposible no oír a menos que no se desee oír. Cuando tenga una propuesta en cualquier área de su vida, óigala; segundo: anótela y tercero, ore por ella. Cuando vaya a tomar una decisión, anótela en alguna hoja. Póngala cerca de su lugar de oración. Oiga, anote y ore, porque la decisión más simple puede llevarlo al desastre en su vida.

Muchas personas han tomado decisiones apresuradas por impulso de sus almas o de sus ansiedades y luego les ha tocado llorar todo el resto de sus vidas a raíz de esas decisiones. Y para colmo de males, se los ve muy contrariados porque, -dicen-, están orando para que Dios obre y Él no parece oír esas oraciones. Madurez.

Hubo un caso, entre tanto que muchos de ustedes seguramente conocen, más algunos otros que alguien habrá vivido en carne propia, de una joven, muy bonita, creyente fiel, honesta, virgen, de una vida intachable en santidad, que se enamoró de un muchacho que no era creyente y, confiada porque él iba a la iglesia a acompañarla, no oyó la palabra de hermanos con discernimiento y se casó con él. El matrimonio duró dos meses, porque a los dos meses, él ya le había pegado con lo que tuvo más a mano por dos motivos específicos: no acceder a sus perversiones sexuales e insistir en seguir yendo a la iglesia. Esa mujer quedó arruinada por el resto de su vida por causa de una decisión con origen en su alma y no en su espíritu.

Hay escalas de decisiones en la vida. Hay decisiones mayores y decisiones menores. Las decisiones mayores, son las que determinan su vida, su futuro, su eternidad. Hay decisiones menores que son las que programan lo cercano de su vida. Pero todas las decisiones, mayores y menores, deben pasar inexorablemente por la palabra.

En el alma, no hay autoridad divina. Por eso, cada vez que tome una decisión en su alma, recuerde que Dios no se hace responsable de apoyarle. Pero si toma una decisión conforme al espíritu, sí, porque en el espíritu sí hay autoridad divina. ¿Puede darse cuenta de esto?

Nunca tome decisiones por miedo o temor. Si el Señor le dice que no lo haga, no lo haga, aunque todo el mundo se le venga en contra. Aunque se le levante su familia para intimidarlo, si Dios se lo está diciendo en su espíritu, si le está mostrando con claridad el camino que debe tomar, el camino que él ha marcado para usted, manténgase firme y jamás vuelva atrás.

Si ha decidido poner las manos en el arado y poner su vida a los pies del Señor; si ha decidido poner su profesión a los pies del Señor; si ha decidido llevar a su esposa y a sus hijos al cielo, tomar una decisión como la de Josué, en este día, es casi una obligación: “Yo y mi casa serviremos a Dios.” Y el que nos quiera seguir que nos siga, pero que tengamos una voluntad firme, sólida, en el propósito eterno.

¿Fácil? ¡De ninguna manera! ¿Quién le predicó un evangelio fácil? ¿La Biblia dice que los profetas del Antiguo Testamento, que Juan el Bautista, que el mismo Jesús y que Pablo vivieron vidas cómodas, prósperas, tranquilas y disfrutando hasta sus jubilaciones? Pero tenga ánimo: la palabra de Dios parte para sanar, sana para restaurar, separa para cooperar y une para funcionar.
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Cortar con la Herencia

Lo primero que quiero que usted sepa, es que es muy importante nuestro hablar, ya que como ha quedado demostrado en otros estudios, en la lengua hay poder para dar vida o muerte.

Usted puede decir al unísono conmigo: esta es mi Biblia, la Palabra de Dios. Y agregarle: Soy lo que mi Biblia dice que soy; tengo la libertad que mi Biblia dice que tengo, y puedo hacer todo lo que mi Biblia dice que puedo hacer.

Le propongo, ahora, mientras sigue con atención este artículo, leerla, escudriñarla y que el Espíritu Santo vivifique esta palabra en nuestros corazones transformando nuestras vidas.

Por ejemplo: Proverbios 26:2, dice algo que es sumamente importante: la maldición nunca vendrá sin causa. Esto, obviamente, quiere decir que por alguna conocida o desconocida causa, alguna maldición que llegue sí puede aferrarse de nosotros desde algún punto legal.

Generalmente, cuando pensamos en la palabra Maldición, pensamos inmediatamente en otra palabra: Enemigo. Porque a todas luces es un enemigo quien puede lanzarnos una maldición. Aquí cabe señalar que, cuando los creyentes hablamos de enemigos, generalmente nos referimos a huestes satánicas de maldad. Claro que, conjuntamente con Satanás mismo, deberemos considerar la acción de todos aquellos que le sirven.

Así como nuestros hermanos en Cristo, hermanos en la fe, son los del cuerpo de Cristo, aquellos que están del lado de nuestro enemigo son los brujos, hechiceros, satanistas. De allí que no resulte ilógico que él se sirva de ellos para lanzar una maldición, un hechizo, un encantamiento sobre nuestras vidas, sobre la vida de la iglesia en conjunto o sobre la vida, incluso, de nuestra nación.

Durante una época de la historia argentina, la nación prácticamente fue gobernada bajo la influencia de un brujo declarado. La maldición que él profirió sobre el país cuando lo desplazaron, fue una de las causas indudables de todo lo horrible, trágico y macabro que se vivió luego por espacio de casi diez años, de los cuales aún hoy quedan reminiscencias de odios y rencores sin sellar.

Ese precio tan alto se pagó, principalmente, por la ignorancia y hasta la incredulidad del pueblo de Dios, formado en las escuelas tradicionales con una alta cuota de escepticismo con respecto a las artes ocultas. El posterior despertamiento del cuerpo de Cristo posibilitó introducirse en una guerra espiritual de oración e intercesión que llevó, finalmente, a revertir esa maldición en bendición.

Nosotros sabemos muy bien que esas maldiciones jamás provienen de Dios, sino de Satanás. Y que éste usa a personas para llevarlas a cabo. Y digo esto porque, aunque parezca increíble, muchos llamados "cristianos”, han ido en búsqueda de brujos o brujas con el fin de hacerle algún maleficio a otro hermano. Son cosas que todos los ministerios pastorales saben muy bien que se producen, aunque cueste creerlas, pero en la mayoría de los casos, se ha optado por mirar hacia otro lado y no tomar participación efectiva.

Entonces, el nombre del efecto no podría ser el de “causas de una maldición”, sino el por qué una maldición puede llegar a asirse de nosotros. LA idea, aquí, es, por lo menos, encontrar una de las causas por las cuales una maldición puede llegar a causarle problemas a un creyente.

Las bendiciones y las maldiciones sobre la raza humana, son tan antiguas como el hombre mismo. Desde el libro del Génesis las tenemos presentes con clara evidencia. Cuando leemos cómo Dios crea al hombre, entendemos que es para que sea señor, para ser bendecido. Y las bendiciones mismas fueron creadas para, precisamente, bendecir al hombre. Concretamente, el plan de Dios es un plan de bendición.

Ahora bien; las bendiciones, van de la mano de otra palabra muy importante y valiosa que se llama Obediencia. Por consiguiente, las maldiciones, también irán de la mano de otra palabra no menos valiosa e importante: Desobediencia. El relato bíblico tiene huellas muy claras de los dos conceptos.

Porque Dios pone al hombre en el huerto y le dice: “Si me obedeces y haces mi voluntad, no vas a tener problemas; todo te va a salir bien y tendrás felicidad completa. Pero si llegas a tocar el árbol que no te permito tocar, las cosas serán totalmente a la inversa, y... ciertamente morirás.”

Dios le da todo y lo habilita para ser señor. Pero actúa, como siempre, colocando un parámetro, un límite preciso al libre albedrío; una forma muy clara para saber si el hombre se va a alinear o no con su propósito. El símbolo son los dos árboles: el de la Vida y el de la Ciencia del bien y del mal.

Es necesario entender algo muy serio: en la tierra, hoy, hay dos voluntades. Sólo una tiene derecho de llamarse voluntad: es la de Dios. Porque sólo una voluntad existía. Porque sólo Dios existía. Todo lo demás fue creado conforme a su voluntad. Un día, Luzbel, una creación de Dios, se rebela y es arrojado del cielo. Aquí tiene usted bien claro un principio que le va a hacer muy bien a su vida: cuando existe una segunda voluntad, (Venga de donde venga) que choca con la de Dios o se opone a ella, eso no se llama voluntad: se llama Rebelión.

Por lo tanto, hoy tiene usted dos alternativas en la tierra: una es la voluntad, y la única voluntad es la voluntad de Dios. La otra alternativa, es alinearte con lo que se denomina como “voluntad del diablo”, y esto es ser rebelde a Dios.

Dios fue claro: le dijo al hombre: “puedes comer de todo lo que se te antoje, pero mi voluntad es que de ese árbol que tú ya sabes, no comas.” Y le agrega que si come, de cierto morirá. Para Adán, comer de todo lo que tenía a su disposición, era bendición, pero la desobediencia a su voluntad comiendo lo que se le había prohibido, produce maldición.

Ahora bien; ¿De qué muerte está hablando Dios? Tiene varios aspectos. Hablemos primero del choque del hombre con la voluntad de Dios. Dios tiene una sola voluntad; no miente, no se arrepiente. Entonces vengo yo, usted o cualquiera y nos enfrentamos día a día, minuto a minuto, con la voluntad de Dios. Si decido alinear mi voluntad con la suya, mi acción se llama obediencia, el fruto es vida y se llama bendición. Pero si en ese encuentro yo opto por mi propia voluntad (Y como no existe una tercera ya que sólo hay dos, de hecho esta es voluntad del diablo, aunque él se las ingenie para influirnos en nuestra mente como que es nuestra) eso se llama rebelión, su nombre es desobediencia y su fruto es muerte: ciertamente morirás.

Quizás a nosotros nos cueste entender esto por una cuestión de tiempo, pero el encuentro del hombre con la voluntad de Dios o, produce vida, o produce muerte. “-¡Pero hermano! Dios le dijo a Adán que, ciertamente moriría, pero resulta ser que yo veo que Adán, después de todo esto, vivió como novecientos años...-“ Sí, pero murió.

Hay dos tipos de muerte. Es un proceso. Ese ciertamente morirás no fue algo instantáneo ni algo inmediato; No cayó allí mismo Adán, fulminado en el acto; no fue así. Ciertamente murió, pero murió de dos formas, ya que aquí hay muerte física y muerte espiritual que es mucho más grave. Él se hizo acreedor a la muerte física porque Dios dijo: Ah, ahora el hombre es como nosotros, que conoce el bien y el mal; entonces no lo dejemos comer del árbol de la vida para que no viva para siempre...

Entonces se produjo muerte. Muerte física, porque el hombre ya no pudo comer del árbol de la vida para vivir para siempre y tarde o temprano, murió físicamente. Pero también se produjo muerte espiritual, porque como se puede leer, lo echó fuera Dios; lo sacó del huerto y además dejó allí una espada encendida como para que no volviera. Lo echó de su presencia, fue separado de Dios. Y cualquiera sabe que muerte espiritual es eso: estar alejado de Dios.

Ahora, lo que yo quiero mostrarle, es el proceso de esa muerte. El hecho de que el cumplimiento de la sentencia de Dios toma tiempo, resulta muchas veces un equívoco para el cuerpo de Cristo. Nosotros abrimos la Biblia y leemos que el señor XX pecó y allí pasa el tiempo y leemos una consecuencia.

Vemos, por ejemplo, la vida de David. Pero nuestra vida también tiene lo suyo. Un día lunes cometemos una falta, o fallamos, o caemos, o sencillamente pecamos; le fallamos a Dios con rebelión o desobediencia y, antes de arrepentirnos, o pedir perdón, empezamos a ver que no nos pasa nada el martes, ni el miércoles, ni el jueves; y creemos que nosotros somos muy inteligentes, o muy duchos, o muy bienaventurados. O tal vez el asunto ese de la Gracia y del Nuevo Pacto. ¡Oh! ¡Dios es tan bueno que, seguramente, dejó pasar este asunto sin necesidad de pedirle perdón!

Sin embargo, esto es un proceso. Tres años después viene una maldición y, obviamente, encuentra de donde agarrarse. ¡Y la gente ya no recuerda más, tres años después, de dónde salió todo esto! Y llora, grita, se desespera, se enoja y clama: ¿Por qué, Señor, por qué?

Ahora bien; en ese proceso, suceden varias cosas de las que quiero hablar. No le pasa nada a usted ni el martes, ni el miércoles, ni el jueves. Tampoco le sucede nada en el 2001, ni en el 2002 ni en el 2003. No sucede nada aparatoso. Usted no se muere, ni lo traga la tierra, no le cae un rayo, no se le presenta Satanás en persona ni nada por el estilo.

Entonces el hombre camina en ese proceso degenerativo casi sin darse cuenta. Porque la muerte espiritual, es un proceso degenerativo. El mundo tiene esa semilla. El hombre peca un poco, y dice: “Mira...no me ha ido tan mal!!” Entonces va y traspasa la línea otro metro y peca un poco más. Lo que no se da cuenta es que eso que cuando estaba allá le parecía horrible, ahora no le parece tan malo. Es decir: se está degenerando por dentro. Y cada vez se va alejando más de Dios.

Ese proceso lleva una semilla de autodestrucción. Y se aleja más y más de Dios; hasta que ya no hay retorno o hasta que pueda haber algún tipo de retorno sólo por la misericordia de Dios, como sea; pero no necesitamos atravesar esa línea. Dios fue el que estableció la sentencia. Le dijo: Si comes de él, ciertamente morirás. Y aquí retornamos al punto inicial: el encuentro del ser humano con la voluntad de Dios define su vida.

Por ejemplo, cuando nos convertimos, alguien nos dice, (A mí, particularmente, hace ya más de veinte años) que con el corazón se cree para justicia, mas con la boca se confiesa para salvación. Es necesario que aquel que cree con todo su corazón y confiesa con su boca a Cristo, sea salvo. Y entonces me vi confrontado con la verdad. Entonces, alinearse con esa verdad de Romanos 10:8-10, ¿Qué me trajo a mí? Vida. Vida eterna. Bendición. Salvación. El no alinearse con esa verdad, ¿Qué me hubiera traído? Naturalmente: muerte.

Entonces, nosotros caemos, cometemos faltas, fallamos, pecamos, y como no nos sucede nada en forma inmediata, nos engañamos. “¡No pasa nada!”, podemos pensar y hasta decirlo. Sin embargo, en Gálatas 6:7 dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. El hombre, fuera de la voluntad de Dios, muere irremisiblemente, porque la paga del pecado es muerte.

Pero veamos el otro lado, el de la bendición. Si dice ciertamente morirás, ¿Cómo sería si Adán o si nosotros mismos hubiéramos respetado la voluntad de Dios? Obvio; lo contrario a ciertamente morirás, que es ciertamente vivirás. Esto es: será usted vivificado, cosa que también es un proceso. Y también nos confundimos aquí. Porque el creyente está siendo vivificado. Está viviendo, recibiendo y manifestando vida. Dios en nosotros produce vida y combate a la muerte; no sólo en el sentido físico sino también en el sentido espiritual.

(Romanos 8: 11)= Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Esto quiere decir que Dios nos vivifica o nos da vida cuando seguimos su voluntad. Aquí es donde entendemos aquel pasaje que dice que aquel que tiene algo y lo usa, recibe más. Pero que el que tiene algo y no lo usa, lo que tiene, le será quitado. Es más que obvio que no habla de cosas materiales, sino espirituales. Aprenda a leer la Biblia, por favor.

Cuando tenemos la vida de Cristo y perseveramos en ella, y caminamos con Cristo, y avanzamos en Cristo y vivimos en Cristo Jesús, somos vivificados más, más y más. Es decir: tenemos vida eterna y nos acercamos a Dios. Pero en caso de morir, el tema es similar: se muere más, más y más; se separa más, más y más de Dios. Nuestra actitud en el encuentro con la voluntad de Dios, es el que modifica nuestra vida. Tengo siete versículos que confirman lo que le dije.

(Salmo 119: 25)= Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.

(Verso 107)= Afligido estoy en gran manera; vivifícame, oh Jehová, conforme a tu palabra.

(Verso 149)= Oye mi voz conforme a tu misericordia; oh Jehová, vivifícame conforme a tu juicio.

(Verso 154)= Defiende mi causa, y redímeme; vivifícame con tu palabra.

(Verso 156)= Muchas son tus misericordias, oh Jehová; vivifícame conforme a tus juicios.

(2 Corintios 3: 6)= El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, más el Espíritu vivifica.

(1 Corintios 15: 22)= Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Siempre, en la Biblia, honrar y acatar la voluntad de Dios es motivo de vida, y el oponerse es motivo de muerte. ¿Qué pasa con la desobediencia? Esa es la pregunta que se hace mucha gente. Si nos remitimos a Adán y Eva, vemos que ellos sufrieron la muerte espiritual, la separación, el alejamiento de Dios y, aquí está la clave, recibieron el conocimiento del mal.

Dios se ve en la obligación de expulsarlos del huerto para, -él lo dice-, que no coman del árbol de la vida y viva para siempre. ¿Por qué? Precisamente porque ahora, el hombre, conocía el mal. ¿Usted cree que el hombre conocía el bien antes de comer el fruto? ¡Por supuesto! ¡Era lo único que conocían! ¡Conocían a Dios! ¡Estaban con Dios! ¡Estaban en Dios!

La serpiente le mintió al hombre. “Vas a conocer el bien y el mal y vas a ser como Dios”, le dijo. Pero ellos no tenían ningún interés en conocer el mal. Pero el hombre no sólo se alejó de Dios, sino que conoció el mal.

Conocer el mal combinado con separarse de Dios, guía a un proceso de autodestrucción. Y esto tiene que ver con las maldiciones, porque las maldiciones son habladas. Dios habló. Dijo: si comes de él, ciertamente morirás. Y una vez que Dios habla, la Palabra sigue funcionando, independientemente del lugar o del tiempo. La Palabra sigue teniendo fruto. Por eso la maldición sigue destruyendo a la persona, cuando la persona comete esa falta, desobedeciendo a Dios; ciertamente morirá. Y sigue produciendo ese fruto, esa maldición, hasta que es cortada, cancelada.

Hay un concepto, bastante moderno, que habla del árbol genealógico. Uno dice que el hombre es un producto del pasado. La Biblia, aquí, está diciendo que cuando el pueblo de Dios lo respeta, Él lo bendice. Y no sólo bendice a ese hombre, sino a sus hijos, a sus generaciones. Cuando el pueblo desobedece y se rebela, la maldición viene sobre ellos y empieza todo ese dolor. Cuando el pueblo gime y se arrepiente, vuelta otra vez a revertir el proceso y caminar en bendición.

Fíjese que cuando Dios habla de un pueblo, está hablando de un marco de cuatrocientos o quinientos años. Se habla de cuarenta años como quien habla de cuarenta días. Está hablando de una generación antes, de una generación durante y de una generación después. Se está hablando que nosotros somos un producto del pasado y que tenemos marcas de nacimiento y que, esas marcas, hacen que nosotros reaccionemos ante la vida de ciertas formas. Aquí coinciden la ciencia agnóstica y la fe espiritual; la psicología secular, por ejemplo, también ha llegado a esta conclusión. Sólo que la solución únicamente está en Cristo. No hablo de tratamiento, no hablo de ayuda, no hablo de terapia, ni siquiera hablo de herramienta: Hablo de una solución que verdaderamente sea solución.

Dice la Palabra, que Abraham era un hombre de carácter muy suave. En cambio Sara, su mujer, era de carácter muy duro; y era la que mandaba en la casa, de eso no hay dudas. Un día ella le dijo: “Mira Abraham; ya estamos viejos y no tenemos hijos. Dios no se apura y el tiempo se nos está pasando. Ahí está Agar, la sierva. Haz lo que tengas que hacer con ella y tengamos un hijo ya, ahora.”

Y Abraham dijo que sí... Cuando nació isaac, el asunto ese ya no le gustó tanto a Sara y dijo: “Abraham; ahora ya no la quiero más; sácala de aquí” Y Abraham la sacó... Todos conocen la historia. Sólo Dios tuvo misericordia de ella.

Por lo que hemos podido ver; ¿Cómo le parece usted que se arreglaban los problemas en la casa de Abraham? Parece que se arreglaban cortando las relaciones. “Ahora que se vaya Agar y se acabó”. Como si nunca jamás hubieran existido. Y sacan a Agar e Ismael de la casa y ahí, no cuesta demasiado imaginarlo, pese a la diferencia de las épocas, se va una parte del corazón de Abraham. Después de todo, Ismael era un hijo suyo. No era insensible, pero ni dijo nada, cortaba las relaciones.

El patrón de la vida de la casa de Abraham fue heredado por Isaac. ¿Usted recuerda que en un par de ocasiones, llegando a una ciudad, Abraham, que era de un carácter apocado, dijo: “¡Ay, no, Sara! ¡Por culpa tuya me van a matar! ¡Vamos a decirle que eres mi hermana!” ¡Y la mandó a acostarse con el rey! Está muy claro; él era de carácter débil y ella, la figura protectora de la casa.

Ahora regrese a Isaac. Cuando Isaac crece, se casa con Rebeca. ¿Y qué hace Isaac? Lo mismo que hizo Abraham. “Dile que eres mi hermana...” Después de esto, cuando Isaac tiene hijos, nacen Jacob y Esaú. Usted conoce esa historia. Jacob le roba la bendición a Esaú. ¿Por qué? Porque Rebeca es ahí la que decide qué es lo que se hace. Y a ella le parece que tiene que ser Jacob el que reciba la bendición y no Esaú. Entre todos engañan a papá. Después, como hay un problema entre Jacob y Esaú por eso, Rebeca usa para solucionarlo, el mismo patrón que usó Sara, su suegra: cortar la relación. “¡Jacob! ¡Tú te vas ahora mismo a la casa de mi hermano Labán! ¡Pon tierra de por medio con Esaú y no vuelvan a hablarse! Corta la relación.

¿No estamos viendo infinidad de casos así, en este tiempo? Yo me peleo con tal o cual y cortamos todo trato. Es como si no existieran ni el uno ni el otro. Es como si ambos estuvieran en distintos países. Se corta la relación. Sin embargo, la solución no pasa por allí espiritualmente, sino en realizar un corte, en oración, sí, pero con la herencia. Con los patrones recibidos en todos los años de crianza. Sin embargo, le decía, a Jacob podemos llamarlo un personaje “transicional”. Porque Jacob tiene un encuentro con Dios, usted recuerda eso. Dice que tuvo una lucha con Dios y que Jacob venció. Jacob, allí cambia por dentro e inicia el camino para ir a buscar a su hermano Esaú. No sin miedo, ¿Eh? Le envía embajada tras embajada, como para ir suavizando la cosa.

Sin embargo, restablece la relación. Esaú le dice: ¿Por qué me mandaste todo eso, hermano mío? Y se abrazan y se sana la relación. Esa es la parte activa que prosigue a la de la oración de corte espiritual: restaurar lo roto. Estoy hablando de un tema de fondo porque sé, en mi corazón, que nosotros venimos acarreando una serie de cosas que nos han privado de vivir la bendición que sabemos hay. Seamos honestos. Ni como nación (Y aquí me refiero a Argentina), ni como Iglesia (Aquí me refiero a donde corresponda), ni como familia (La propia, la suya, todas) ni como personas individuales vivimos la plenitud que Dios nos ofrece.

Dios reclama de nosotros que seamos transicionales, no tradicionales. Suenan parecidas ambas palabras, pero son la antítesis la una de la otra. Que reconozcamos, prime3ro, que venimos acarreando sombras causadas por pecado, por desobediencia y rebelión. Que nos paremos delante de Dios a clamar el arrepentimiento y el perdón y cambiar esa maldición por bendición. Para nosotros, para nuestros hijos, para nuestra iglesia, para nuestra ciudad, para nuestra nación. En suma: para las generaciones que vienen detrás de nosotros, sin olvidar las anteriores, naturalmente.

Dios está reclamando y demandando que haya un remanente que SEA, que HAGA, que se PONGA en la brecha para cambiar y que cambie. Es usted un vaso lleno de Cristo que tiene que salir a derramar a Cristo sobre los que no le conocen. La pregunta es: ¿Hasta dónde está hoy de lleno su vaso?
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Iglesia en Kentucky envía cartas con mensajes cristianos a Britney Spears

El buzón de la cantante Britney Spears se habrá llenado estos días de cartas con el mensaje de “Jesús te quiere”, si se ha cumplido la petición que un pastor de una iglesia de Kentucky (EEUU) hizo a sus feligreses.

“Tomad unos minutos y escribid una nota a Britney Spears. Sin sermonear, sin criticar. Solo con amor. Como congregación, amemos a Britney Spears como Jesús le ama”, dijo el pastor Jon Weece, quien ha seguido de cerca la espiral de mala racha por la que ha atravesado la estrella.

Jon Weece es un pastor de aspecto juvenil, que no duda en utilizar el poder de la televisión y los medios para llegar a su audiencia en la Iglesia Cristiana del Sur, en Kentucky.

Según relata el diario local, el Herald Leader, el pastor se quedó impresionado por la trayectoria de Spears, que en pocos meses ingresó en un centro de rehabilitación, se rapó la cabeza, fue arrestada por un accidente de coche del que salió huyendo y perdió temporalmente la custodia de sus hijos.

Por eso, en un sermón en su homilía, y también en el blog de la página web de la iglesia, animó a sus 8.000 feligreses a aportar su granito de arena para sacar a la artista de las “devastadoras elecciones” que ha hecho en su vida.

“Si ella fuera vuestra vecina y estuviera en la misma situación, sin dinero ni éxito, ¿no os importarían sus problemas?”, preguntó el pastor, para quien los famosos merecen la misma compasión que el resto de los mortales.
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Misioneros traducen la Biblia para hablantes de la lengua de África Occidental

Después de 15 años viviendo en el pueblo Buem en Ghana, Andy Ring, su esposa, Kate, y un equipo de los EU., y con la ayuda de los pobladores, logró crear un alfabeto para la lengua Lelemi y traducir el Nuevo Testamento en Lelemi. Lo que constituye el primer libro escrito en la lengua del África Occidental, según publica el New Journal de EU.

Entre 1979 y 2009 Andy y su esposa ayudaron a traducir el Nuevo Testamento de la Biblia en varios idiomas de África Occidental. Al finalizar el proyecto, el fin de semana de Pascua de 2009, personas cuyos idiomas son el Selee, Sekpele, Siwu y Tuwuli, se unieron para participar en la dedicación de la Biblia en la Región de Volta en Ghana.

De regreso a Estados Unidos, Los Ring, estám involucrados en traducciones de la Biblia a través de Wycliffe Bible Translators. El 31 de marzo, Andy Ring fue un orador invitado durante un banquete de Wycliffe en Sunset Puerto Yacht Club en Daytona Beach.

Cada año, Wycliffe, ofrece banquetes gratuitos en todo el país en el que los traductores comparten sus experiencias, según cuenta Don Skekel, que sirve con Wycliffe Asociados.

“Andy Ring y sus esposa Kate, han traducido el Nuevo Testamento y desde entonces han formado cuatro grupos de otros idiomas para hacer su trabajo de traducción propia. Ahora están trabajando con un grupo de idiomas entre 10 ó 12 personas que están en Nigeria para hacer lo mismo “, dijo Skekel. “Les encanta hablar de lo que hacen y compartir su ministerio”, agregó.

Para prepararse, e ir a África Los Ring, se capacitaron tres años. En 1979, la familia – por entonces compuesta por los dos padres y cuatro niños pequeños – se trasladaron a través del Atlántico. Aunque había un montón de desafíos, incluyendo episodios de miedo, malaria, etc.

“Hemos aprendido cómo cocinar un guiso que puedes calentarlo por la noche y la mañana y mantener la marcha por algunos días”, dijo Kate dando a entender que aprendieron muchas formas de sobrevivencia.

Los Ring ,han contribuido mucho en la lengua del pueblo Buem en Ghana, al crear un alfabeto escrito de una lengua oral, por primera vez, esto ayudó a capacitar a un grupo del pueblo, en un país donde casi la mitad de la población es analfabeta, según un estudio de 2008 de la UNESCO.

“La Biblia se había vuelto tan importante para nosotros y un cambio de vida para nosotros, queríamos participar en esa tarea de traducción”.
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